Día: abril 7, 2015

SUBJETIVIDAD (La senda tenebrosa)

Propiedad de las percepciones, argumentos y lenguaje basados en el punto de vista del sujeto, y por tanto influidos por los intereses y deseos particulares del mismo. Su contrapunto es la objetividad, que los basa en un punto de vista intersubjetivo, no prejuiciado, verificable por diferentes sujetos. http://es.wikipedia.org/wiki/Subjetividad
El plano subjetivo es la toma que nos muestra directamente el punto de vista de un personaje, o sea que vemos la acción y los acontecimientos como si fuésemos el personaje mismo dentro de la película. http://es.wikipedia.org/wiki/Plano_cinematogr%C3%A1fico

“La subjetividad es la auto-estafa más grande que puede uno hacerse a sí mismo”
Leandro Kabakian (1985-) Abogado comunitario, político y escritor argentino

LA SENDA TENEBROSA (Dark passage) – 1947

senda

Director Delmer Daves
Guión Delmer Daves
Fotografía Sidney Hickox
Música Franz Waxman
Producción Warner Bros./First National
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 106m. B/N
Reparto Humphrey Bogart, Lauren Bacall, Bruce Bennett, Clifton Young, Tom D’Andrea, Agnes Moorehead, Douglas Kennedy, Rory Mallinson.

“Así es la vida, una batalla campal desde el principio. A nadie le importa nadie, a nadie le importa un bledo lo que le pase a los demás. Hubo un tiempo en que los hombres se echaban mutuamente una mano”

Irreprochable clásico del cine negro, recamado con aliento romántico y pinceladas de un tenebroso y psicológico dramatismo, que adecuaba al cine la novela homónima del especialista David Goodis sobre la fuga de un convicto injustamente encarcelado por homicidio y su venturoso contacto con una atractiva mujer que le asistirá hasta el punto de procurarle una operación de cirugía estética. Habitualmente invocado por una eficaz aplicación del plano subjetivo durante la primera media hora para así no tener que revelar el semblante original del protagonista (de hecho, su rostro no se vislumbra hasta pasada una hora del metraje), brindaba un íntegro muestrario de la dinámica precisión narrativa y el abrumador carácter poético de su infravalorado realizador a pesar de la inverosimilitud del planteamiento argumental y su enrevesado desarrollo. Ejemplarmente ambientada en la inconfundible San Francisco, ofrecía el penúltimo recital de esa impresionante química irradiada por la carismática pareja Bogart/Bacall y, además, hacía gala de un magnífico trabajo de fotografía a cargo de Sidney Hickox.

Otras películas con una profusa utilización del PLANO SUBJETIVO

El hombre y el monstruo – Rouben Mamoulian (1931)
La dama del lago – Robert Montgomery (1947)
El resplandor – Stanley Kubrick (1980)