TRICICLO (El resplandor)

Vehículo de tres ruedas, una delantera y dos traseras, provisto de un manillar en la parte delantera y un asiento; especialmente el que se mueve mediante dos pedales y utilizan los niños. (google.com)

“Si la facilidad de uso fuera el único requisito, todos estaríamos moviéndonos en triciclos”
Douglas Engelbart (1925-2013) Inventor estadounidense

EL RESPLANDOR (The shining) – 1980

shining

Director Stanley Kubrick
Guion Stanley Kubrick y Diane Johnson
Fotografía John Alcott
Música Rachel Elkind, Wendy Carlos
Producción Hawk Films/Peregrine/Warner Bros./Producers Circle
Nacionalidad Reino Unido/ Estados Unidos
Reparto Jack Nicholson, Shelley Duvall, Danny Lloyd, Scatman Crothers, Barry Nelson, Philip Stone, Joe Turkel, Lia Beldam.

“Aquí no le tengo miedo a nada. Es sólo que algunos sitios son como las personas. Algunos resplandecen y otros no. Supongo que el hotel Overlook tiene algo parecido a un resplandor (…) Verás, cuando algo pasa quedan huellas. Es como el olor a quemado. Y tal vez cosas que han pasado dejan otro tipo de huellas. No cosas que la gente advierta pero cosas que los que ‘resplandecen’ sí ven. Como también pueden ver cosas que aún no han pasado y cosas que ocurrieron hace mucho tiempo”

En su perfeccionista y obsesivo afán por reinventar géneros, Kubrick alteró a su antojo la homónima tercera novela (y primer best-seller) de Stephen King, convirtiéndola en referencia ineludible del cine de terror moderno y en una de las películas más controvertidas (al escritor nunca le convenció) y populares de su filmografía. Aminorando los elementos sobrenaturales del original literario, proponía un claustrofóbico descenso al inframundo de la esquizofrenia a través de la pavorosa estancia como vigilante invernal en un desocupado hotel de siniestra reputación, ubicado en las Montañas Rocosas de Colorado, que un exalcohólico aspirante a escritor comparte junto a su esposa y su hijo de siete años, dotado de una fulgente capacidad extrasensorial. Impresionante diseño de producción de Roy Walker, histriónico protagonismo de Jack Nicholson, impecable banda sonora y relevante uso experimental del steadicam para una alucinatoria sinfonía del horror, atestada de instantes tan icónicos como el recorrido por los los interminables pasillos del triciclo, la aparición de las gemelas, la escalofriante escena del hacha o su desenlace por el nevado laberinto ajardinado.

Otras películas donde aparece un TRICICLO

El hombre del triciclo – Jack Pinoteau (1957)
El cochecito – Marco Ferreri (1960)
La profecía – Richard Donner (1976)in

5 comentarios

  1. Antes de que el Gran Hotel La Florida fuese ese glamuroso hotel de 5 estrellas Gran Lujo que domina la ciudad de Barcelona desde su privilegiada atalaya en la cumbre del Tibidabo, hace ahora treinta y seis años, pasé dos noches cuidando sus instalaciones. Por aquel entonces la mansión era propiedad de una especie de productora de vídeos. Yo acababa de hacer la mili y mi primer servicio en la empresa de seguridad en la que empecé a trabajar fue pasar allí las noches del 30 y 31 de diciembre de 1985. Le pedí prestada su vespino a un colega para poder subir hasta el lugar y pasé la primera noche sin moverme del vestíbulo, con el caserón sumido en la más absoluta soledad, mientras fuera aullaba el viento y yo contaba los minutos para largarme de allí. La segunda noche no fue muy diferente, sintiendo la opresiva presencia de aquella silenciosa y oscura mansión mientras el resto del mundo brindaba por el cambio de año. Por supuesto, eso fue antes de leer “El Resplandor” o haber visto la película de Kubrick. No habría aceptado aquel servicio de no haber sido así.

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  2. Sobrevalorada película del genial a veces y otras, especialmente en sus últimos trabajos, decepcionante director norteamericano y británico. Su premeditada ambigüedad e indefinición argumental solo esconde una seudo intelectualidad muy del gusto de sus seguidores y que a un servidor no le interesa lo más mínimo. Por lo demás, una curiosa e interesante propuesta muy lejos de ser una obra cumbre del género de terror en particular ni de ningún otro en general. Clásico lo que se dice clásico sí es, pero eso no significa que sea ni por asomo magistral. Por cierto, el maestro sería muy perfeccionista pero la nieve en general y la del laberinto en particular es de un poliespan que tira de espaldas.

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