ACELERACIÓN (Wonderland)

Magnitud vectorial que nos indica la variación de velocidad por unidad de tiempo. (Wikipedia)
La aceleración de la imagen, proceso inverso a la ralentización, es una forma de condensar la duración de lo real. Ésta se consigue mediante un registro de cámara por debajo de la duración de lo real. Ésta se consigue mediante un registro de cámara por debajo de la velocidad normal; por ejemplo, a ocho fotogramas por segundo. (Roberto Aparici “La imagen: Análisis y representación de la realidad)

“Toda fuerza ejercida sobre un cuerpo es directamente proporcional a la aceleración que experimentara”
Isaac Newton (1643-1727) Físico, filósofo, teólogo, inventor, alquimista y matemático inglés

WONDERLAND (Woderland) – 1999

wonderland2

Director Michael Winterbottom
Guión Laurence Coriat
Fotografía Sean Bobbitt
Música Michael Nyman
Producción Kismet Films/Revolution Films/Universal/BBC/Polygram
Nacionalidad Gran Bretaña
Duración 108m. Color
Reparto Shirley Henderson, Gina McKee, Molly Parker, Ian Hart, John Simm, Kika Markham, Stuart Townsend, Jack Shepherd, Enzo Cilenti.

“A ti nunca te ha caído bien nadie. Siempre estás criticando, echando la culpa a alguien, y nunca la tienes tú…”

El iconoclasta Winterbottom permutó el preciosismo esteticista de su anterior film, una áspera y obsesiva intriga romántica titulada I WANT YOU (1998) e inspirada en la canción homónima de Elvis Costello, por una orientación realista y hasta cierto punto coral que sirviera para exponer las contrariedades cotidianas que embargan a los integrantes de una familia londinense en su afán por capturar ese pedazo de estima transitoria apropiada para disfrazar su quebradiza situación anímica, moral y afectiva. El resultado fue una crónica urbana pseudo-documental de desgarradora poesía y un enérgico tono de invectiva social que intercalaba diversos rasgos “dogmáticos” (escenarios reales, cámara al hombro, iluminación natural o interpretaciones de una desgarradora sinceridad) con algún artificio visual post-moderno de discutible acomodamiento, como la aceleración de la imagen para separar sus bloques narrativos. Estas heterogéneas características, unidas al minimalismo melódico de Nyman, lograron captar el naufragio emocional de los personajes dentro de la soledad, el desasosiego y la incomunicación propios de una gran ciudad.

Otras películas que hacen uso de la ACELERACIÓN de la imagen

Zazie en el metro – Louis Malle (1959)
Tom Jones – Tony Richardson (1963)
Koyaanisqatsi – Godfrey Reggio (1982)

12 comments

    1. Fui el único de los cuatro que asistimos a su proyección que salió satisfecho de la misma y, ante la mirada atónita de mis acompañantes, recuerdo que incluso vaticiné el potencial erótico de la entonces adolescente Scarlett Johansson.
      Yo le daría otra oportunidad, no es una obra esencial (ni mucho menos) pero sí encierra una blonda irónica del todo cautivadora y refleja a la perfección el tema de la soledad, el aburrimiento o el desencanto conyugal.

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  1. En mi caso, no todo es tan malo. La intensificación de la autoconciencia, el distanciamiento, la incapacidad para participar, la vergüenza y el auto-odio, no son todos malos. Los demonios han sido mis ángeles. Sin ellos nunca hubiera desaparecido en el pensamiento, la literatura, el conocimiento, la risa y todas las intensas locuras que me hicieron y me deshacen. 🙂

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  2. No he visto la película de Michael Winterbottom aunque es un director que me gusta y me desconcierta a la vez (sus obras son tan diferentes unas a otras que quizá ésta sea la clave de su autoría). Y el tema, la soledad me interesa muchísimo cómo es tratado en el cine (y por cierto, creo que lo sabe tratar muy bien). De las obras que propones me quedo (aunque las demás también son propuestas magníficas) con UMBERTO D… Desoladora y tierna a la vez, un retrato de la soledad estremecedor… y al perrillo, lo llevo en mi memoria.

    Besos
    Hildy

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    1. Estoy completamente de acuerdo contigo, Hildy.
      El tema de la soledad nos ha proporcionado infinidad de joyas cinematográficas. Además de las que he citado en la entrada, recuerdo otras como “La aventura” de Antonioni, “El silencio” de Bergman, “In the mood for love” de Wong Kar-Wai o “Lejano” de Nuri Bilge Ceylan.
      “Umberto D” es una de las obras cumbre no ya de su realizador sino de la historia del cine italiano.
      No me extraña tu desconcierto ante la trayectoria de Winterbottom. Un realizador capacitado para transitar por casi todos los géneros con tanta osadía e inventiva como irregularidad y controversia, con continuos cambios de registro e insospechadas vueltas de tuerca. Hasta el momento he podido ver cinco de sus películas y entre todas ellas me quedo con “Wonderland”.

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  3. No he visto la que nos ocupa y nada de su director, por lo que poco puedo escribir al respecto.

    Ya que sale a colación la obra de la hija de Coppola, diré que es para mi una película exquisita para sumergir las miradas, el tiempo, para navegar al son de la brisa, del destino. Lost in Translation se enamora de sus fuentes, se vislumbra un “Breve encuentro” entre Éric Rohmer y Jim Jarmusch. Aproximación a un instante, a un roce imposible, a un encuentro de soledades, de posibilidades inalcanzables y utópicas. No es más que la verdad desnuda o vestida, al arrebato quebrantado por los tiranos de la edad, el silencio y los prejuicios, donde la belleza y la brutal ironía copulan sin sexo.

    Puede que el sexo de la epidermis sea mucho mas brutal y desgarrado que los confines de las profundidades. Puede que la seda, la piel y las complicidades no estén hechas para náufragos de la sensibilidad. El tiempo queda etéreo, en silencio, visitándonos como lo ha hecho desde los comienzos. Y nos subimos a su carruaje sin reloj.

    Un milagro de musa y perdedor, de áurea princesa sin rascacielos y poéta publicitario. El tiempo suspendido entre miradas, caricias, posibilidades impermeables y la vida a veces insoportable, siempre irónica. Una de las más hermosas, profundas, sensibles y cotidianas historias de amor, mejor ternura entre dos almas solitarias y perdidas entre gigantescos monstruos urbanos pintados de luces de neón, tal que colosos de hierro y cemento en búsqueda del roce celestial. Puede que todo sea tan solo la historia de un roce, de ese milagro que aún nos hace diferentes. Frente a las múltiples historias de amor que nos depara el cine actual, Lost… es una maravilla.

    Y ya que hablamos de la soledad y sin que casi nadie la ubique en tal sentido, sí quiero afirmar que en “La mujer pantera” he visto al ser más solo de todos cuantos ha narrado el cine. Un animal mujer que es más humana que los humanos y guarda más misterios que las bestias, y ahí es donde “La mujer pantera” se atribuye logros pocas veces vistos en la historia del cine.

    Amargura elegante, destrozo interior vestido de sutileza y por encima de todo es la visión de uno de los seres humanos más solitarios y fascinantes de la faz de la tierra. Es como si un tenebroso pasado genético la recorriera destrozando y aniquilando sus ya escasas energías, sin habitar ningún mundo o en éste para ella se hubiesen apagado las luces de la vida, como si el tiempo borracho acostado estuviera. La gran soledad.

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    1. Bueno, amigo Altaica, me acabas de dejar dos críticas estupendas. Al comentarle a Salvela que le diera otra oportunidad a la película de Sofia Coppola, pensé en entrarla en el blog pero ahora no me queda más remedio que esperar para no equipararla a esta penetrante loa poética que has compuesto sobre ella. Fíjate que yo no hubiera nunca dicho que esta película pudiera gustarte tanto; a mí, sí me convenció, aunque tampoco la encontré tan maravillosa como tú la viste.
      En cuanto a “La mujer pantera” estoy totalmente de acuerdo. Hay pocos personajes tan solitarios, inermes y desamparados en la historia del cine como esta enigmática criatura felina.

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      1. Sin duda, nos referimos a la obra maestra del terror sugerido firmada por Jacques Tourneur en 1942. “El beso de la pantera” (1982) de Paul Schrader no le llega a la suela de los zapatos, por mucho que cuente con la participación de una hermosísima Nastassja Kinski.

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