Fritz Lang

TETRALOGÍA (El hombre atrapado)

1. Conjunto de cuatro obras de un mismo autor que tienen entre sí cierta unidad o elementos comunes. (Larousse Editorial)

«Dirigir la Tetralogía de Wagner es como correr una gran maratón»
Víctor Pablo Pérez (1954) Director artístico y de orquesta español

EL HOMBRE ATRAPADO (Man hunt) – 1941

man

Director Fritz Lang
Guion Dudley Nichols
Fotografía Arthur Miller
Música Alfred Newman
Producción 20th. Century Fox
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 105m. B/N
Reparto Walter Pidgeon, Joan Bennett, George Sanders, John Carradine, Ludwig Stossel, Roddy McDowall, Heather Thatchet, Riger Imhof.

«Y a partir de ahora, en algún lugar de Alemania hay un hombre con un rifle de precisión y el alto grado de inteligencia y entrenamiento que se requiere para usarlo. Pueden ser días, meses o incluso años, pero esta vez conoce claramente su propósito y, sin inmutarse, afronta su destino.»

Promovidos por el sentimiento de desagravio y fervor patriótico radicado en la sociedad estadounidense como consecuencia del imprevisto bombardeo a Pearl Harbour, los estudios de Hollywood inundaron las pantallas con un alud de vehículos de propaganda bélica, consignados a justificar y enaltecer la participación del país en la contienda. Apelando a su olfato visionario, Fritz Lang anticipó dicha tendencia al dirigir esta adaptación de la novela Roque male de Geoffrey Household, que, a la postre, marcaría el pistoletazo de salida a una tetralogía de claro signo antinazi, completada con LOS VERDUGOS TAMBIEN MUEREN (1943), EL MINISTERIO DEL MIEDO (1944) y la turbia pero desnaturalizada por la censura CLANDESTINO Y CABALLERO (1946). El brutal hostigamiento al que es sometido un capitán inglés por experimentar el placer cinegético de apuntar al mismísimo Hitler con su rifle de precisión deparaba una feroz intriga con ribetes románticos y escenas tan geniales como la persecución en el metro o la emotiva despedida en el puente. Loables actuaciones, sobre todo de una frágil y enternecedora Joan Bennett.

Otras películas que inician una TETRALOGÍA

La aventura – Michelangelo Antonioni (1960)
En busca del arca perdida – Steven Spielberg (1981)
Cuento de primavera – Éric Rohmer (1990)

COHETE (La mujer en la luna)

Vehículo, aeronave o nave espacial que obtiene su empuje por la reacción de la expulsión rápida de gases de combustión desde un motor cohete. A ciertos tipos de cohete se los denomina misil y en este cambio de nombre no interviene el tamaño o potencia, sino que generalmente se llama misil a todo cohete de uso militar con capacidad de ser dirigido o manejado activamente para alcanzar un blanco. (Wikipedia)

«Mejor ser un cohete caído que no haber resplandecido nunca.»
Oscar Wilde (1854-1900) Escritor y poeta irlandés

LA MUJER EN LA LUNA (Frau im mond) – 1929

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Director Fritz Lang
Guion Fritz Lang y Thea Von Harbou
Fotografía Oskar Fischinger, Otto Kanturek y Curt Courant
Música Willy Schmidt-Gentner
Producción Fritz Lang Film/UFA
Nacionalidad Alemania
Duración 165m. B/N
Reparto Gerda Maurus, Willy Fritsch, Gustav von Wangenheim, Klaus Pohl, Fritz Rasp, Gustl Gstettenbaur, Tilla Durieux, Hermann Vallentin.

«En ese momento, todas las campanas sonarán, las sirenas de todas las fábricas, trenes y barcos de todo el mundo sonarán en honor a los pioneros de la navegación espacial.»

Sirviéndose del asesoramiento de científicos y astrónomos, Fritz Lang confirió a las primarias fantasías visuales de Georges Mèliés un porte de extremado realismo con este minucioso relato de una agitada misión interplanetaria, que, para muchos historiadores cinematográficos, marca el inicio del género de la ciencia-ficción. Acentuada por un espléndido tratamiento visual y un ritmo narrativo de enérgica precisión, insuflado de una ironía poco usual en la filmografía languiana, esta clarividente crónica aeroespacial se dividía en dos segmentos abiertamente diferenciados: un planteamiento en forma de aventuras de espionaje con matices folletinescos y un desenlace, relacionado ya de forma exclusiva con los preparativos y las posteriores vicisitudes del viaje cósmico, donde el binomio Lang/Von Harbou puso de manifiesto su sibilina clarividencia fabuladora al inventar la célebre cuenta atrás para el despegue e idear una nave casi exacta a la bomba-cohete V2 que el gobierno nazi construía en secreto, cuya maqueta acabaría siendo destruida y no vería definitivamente la luz hasta bien entrada la Segunda Guerra Mundial.

Otras películas sobre COHETES

Viaje a la luna – George Méliès (1902)
Cielo de octubre – Joe Johnston (1999)
El cohete – Kim Mordaunt (2013)

CIRIO (Las tres luces)

Vela de cera de un pabilo, larga y gruesa. (Espasa-Calpe)

«Llegado el gobernador y gente que le acompaña, entraron todos al claustro que iglesia y patio separa. Encendieron ante el Cristo cuatro cirios y una lámpara y de hinojos un momento le rezaron en voz baja» (poema A buen juez mejor testigo)
José Zorrilla (1817-1893) Poeta y dramaturgo español

LAS TRES LUCES (Der müde tod) – 1921

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Director Fritz Lang
Guion Fritz Lang y Thea Von Harbou
Fotografía Hermann Saalfrank, Fritz Arno Wagner, Erich Nitzchmann, Bruno Mondi y Bruno Timm
Producción Decla-Bioscop
Nacionalidad Alemania
Duración 105m. B/N
Reparto Bernhard Goetzke, Lil Dagover, Walter Janssen, Max Adalbert, Erich Pabst, Rudolf Klein-Rogge, Carl Rückert, Georg John.

«Lo que ves aquí es la vida de los humanos. Se encienden y arden durante un tiempo y se apagan cuando Dios lo decide. ¡Créeme, mi oficio es duro! ¡Es una maldición! Estoy hastiado de ver el sufrimiento de los humanos…»

Hastiado por la tremenda ingratitud de su oficio pero empeñado en demostrar la desalmada ineludibilidad del destino, la Muerte (imponentemente caracterizada por Bernhard Goetzke) otorga tres oportunidades a una joven para recuperar la existencia de su amado, haciéndola viajar a sendos enclaves históricos (la Bagdad de principios del siglo XX, la Venecia renacentista y la antigua China) para que consiga evitar la extinción de uno de los tres cirios (o vidas masculinas) que allí están a punto de apagarse. Este lúgubre planteamiento fantástico, fiel exponente del espíritu de infortunio que amenazaba al pueblo teutón, propició una de los más hermosos largometrajes surgidos del expresionismo alemán y el primer gran triunfo de su realizador, quien conjugó las constantes técnicas y estéticas más representativas del movimiento (profuso empleo de símbolos trascendentes, claroscuros, transparencias o distorsiones decorativistas) con influencias culturales tan heterogéneas como la literatura romántica o el clasicismo renacentista de pintores como Durero o Grünewald.

Otras películas alumbradas con CIRIOS

Macario – Roberto Gavaldón (1960)
El manantial de la doncella – Ingmar Bergman (1960)
La habitación verde – François Truffaut (1978)