Drama social

GUILLOTINA (Historia de dos ciudades)

Máquina utilizada para aplicar la pena capital por decapitación en varios países europeos como Francia, Reino Unido, Bélgica, Suecia, Italia, la antigua República Federal de Alemania y en la antigua República Democrática de Alemania. Aunque esté asociada con la Revolución francesa de 1789, durante la cual se empezó a utilizar en Francia, se utilizaba en otros países europeos. https://es.wikipedia.org/wiki/Guillotina

“Sólo hay un remedio para las canas. Lo inventaron los franceses. Se llama guillotina.”
Pelham Grenville Wodehouse (1881-1975) Escritor humorístico británico

HISTORIA DE DOS CIUDADES (A tale of two cities) – 1935

historia2

Director Jack Conway
Guión W.P. Lipscomb y S.N. Behrman
Fotografía Oliver T. Marsh
Música Herbert Sothart
Producción Metro Goldwyn Mayer
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 118m. B/N
Reparto Ronald Colman, Elizabeth Allan, Basil Rathbone, Edna May Oliver, Reginald Owen, Blanche Yurka, Henry B. Walthall, Donald Woods.

«Es algo por lo que hay que dar gracias a Dios, ¿no? Dime, si miraras hacia atrás en esta larga vida y vieras que no te has ganado ni el amor, ni la gratitud, ni el respeto de ningún ser humano… sería una reflexión amarga, ¿no?»

En su último largometraje para MGM antes de implantar su propia compañía, David O. Selznick promovió la más celebrada y prestigiosa entre todas las adaptaciones de la novela homónima de Charles Dickens, con todo el respeto que merece la nada desdeñable adaptación que Ralph Thomas dirigió en 1958. El todopoderoso productor dotó a la película del espectacular despliegue de recursos técnicos y económicos que el glorioso Hollywood de la época era capaz de asumir y, haciendo gala de su indomable instinto creativo, participó con determinación, tenacidad y autoritarismo en la tarea encomendada a la honradez artesanal de Jack Conway para llevar a buen puerto este lujoso, romántico y abrumador fresco sobre la Revolución Francesa, que, si bien adquiría excesivas libertades respeto al relato original, aunaba con gran firmeza y persuasión la fastuosidad estética con una fuerza dramática de inclinación adecuadamente intimista. Ronald Colman encarnaba a la perfección al abatido abogado británico que encuentra el verdadero amor en el despiadado París de la guillotina.

Otras películas que cuentan con la amenazadora presencia de la GUILLOTINA

La pimpinela escarlata – Harold Young (1934)
Dos en la guillotina – William Conrad (1965)
Danton – Andrzej Wajda (1982)

MONÓCULO (Esposas frívolas)

Tipo de lente correctiva usada para ajustar la visión en un solo ojo, que consiste en una luneta circular con aumento. En muchos casos está enmarcada en un anillo de alambre que posee una cadenilla o cordón que se sujeta a la ropa para evitar su pérdida. (Wikipedia)

«Era un señor de monóculo con problema de vesícula y que tenía un forúnculo en un lugar muy ridículo»
Hugo Varela (1960-) Humorista, músico y cantautor argentino

ESPOSAS FRÍVOLAS (Foolish wives) – 1922

esposas

Director Erich Von Stroheim
Guion Erich Von Stroheim
Fotografía William H. Daniels y Ben F. Reynolds
Música Sigmund Romberg
Productora Universal
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 141m. B/N
Reparto Erich Von Stroheim, Mae Busch, Maud George, Rudolph Christians, Miss Dupont, Dale Fuller, Al Edmundsen, Cesare Gravina.

«Es un lugar peligroso para los extraños: tantos tiburones hambrientos al acecho para apoderarse del dinero de uno. Si usted, señora, y su esposo me lo permiten, estaré feliz de ser el amable protector. He estado aquí y conozco los entresijos bastante bien.»

La consagración del primer realizador maldito de la historia del cine se produjo a raíz de este devastador retrato de la decadente y envilecida sociedad europea tras la Primera Guerra Mundial, enmarcado en un Montecarlo reconstruido con un obsesivo perfeccionismo decorativista, que describía con sardónico e inclemente apasionamiento la historia de adulterio entre la desatendida mujer de un diplomático estadounidense y un seudoaristócrata conde ruso sin un ápice de dignidad ni escrúpulos. A través de un perfecto dominio de la técnica cinematográfica, Erich von Stroheim construyó un delirante, provocador y visceral fresco de casi seis horas de metraje que por sus tremendos problemas con la censura acabaría siendo mutilado con implacable vehemencia, llegándose a eliminar escenas completas, que obviamente alteraron el conjunto final pero no consiguieron echar al traste la impresionante magnitud de su riqueza artística o su concepción alegórica, manifiesta de forma especial en momentos de antología como la borrascosa noche de amor en la cabaña o su fatídico desenlace.

Otras películas donde uno de sus protagonistas utiliza MONÓCULO

El monóculo negro – Georges Lautner (1961)
El príncipe y la corista – Laurence Olivier (1957)
Testigo de cargo – Billy Wilder (1957)

FORZUDO (La strada)

Persona, en general de sexo masculino, que realiza demostraciones atléticas de fuerza dentro de un circo, vaudeville o un freak show. (Wikipedia)

«La trapecista polaca se encaprichó de un forzudo caminito de Moscú. Cambió mi oro por su alpaca, maldita ley del embudo, no valgo menos que tú.» (canción Vinagre y rosas)
Joaquín Sabina (-1949) Cantautor y poeta español

LA STRADA (La strada) – 1954

strada2

Director Federico Fellini
Guión Federico Fellini, Ennio Flaiano y Tullio Pinelli
Fotografía Otello Martelli
Música Nino Rota
Producción Ponti-De Laurentiis Cinematografica
Nacionalidad Italia
Duración 104m. B/N
Reparto Giuletta Masina, Anthony Quinn, Richard Basehart, Aldo Silvani, Marcella Rovere, Livia Venturini, Gustavo Giorgi, Mario Passante.

«¿Quién puede saberlo? No, no sé para qué sirve esta piedra, pero para algo debe servir. Porque si fuera inútil, entonces todo sería inútil, incluso las estrellas. Al menos eso creo. Y también tú, también tú sirves para algo con tu cabeza de alcachofa.»

La definitiva consagración internacional de Fellini llegó con este entrañable, resplandeciente y poético drama social de acepción católica y ostensibles vínculos feministas acerca de la triste historia de una bobalicona campesina, que, en los míseros años de posguerra, se convertía en la fiel y maltratada ayudante del forzudo Zampanó, un acerbo y salvaje hombre de circo ambulante. La bondad, la dulzura y la jovialidad mantenían un constante enfrentamiento con el desarraigo, la rudeza y el egoísmo para dilucidar una fábula social sobre las complejidades del alma humana y el suplicio que conlleva la imposibilidad de amar, fragmentada en episodios tragicómicos que basculaban tenazmente entre las inflexiones poéticas y un inconfundible impulso neorrealista. A la perenne sensación de complacencia e hipnotismo que irradiaba la cinta, a la postre el primer esbozo intuitivo del futuro espíritu felliniano y uno de sus más grandes éxitos crítico-comerciales, contribuyó sobremanera la bellísima partitura de Nino Rota y, por supuesto, la chapliniana composición de Giuletta Masina como la cándida y pusilánime Gelsomina.

Otras películas entre cuyos personajes protagonistas hallamos a un FORZUDO

Justicia ciega (La noche de la venganza) – Benjamin Christensen (1916)
Garras humanas – Tod Browning (1927)
Invencible – Werner Herzog (2001)

INGRATITUD (Cuentos de Tokio)

Forma de olvido y desprecio. Un egocentrismo tan exagerado que nos hace olvidar a aquellos que nos beneficiaron, que estuvieron con nosotros, que nos ayudaron. La ingratitud no reconoce el mérito ajeno ni los favores que recibe, muy lejos de ello, los ignora (…) La ingratitud es un mal hábito, una falta de generosidad que se convierte en uno de los tragos amargos y desagradables que los seres humanos tenemos que vivir, una mezcla de maldad y olvido, de egoísmo y frivolidad. Amigos del alma, conocidos, familiares allegados y no tanto, y muchas veces padres, hijos, cónyuges pueden perpetrar ese acto que tanto cuesta procesar. http://quesignificado.com/ingratitud/

“Cualquier tipo de maldad es el trueno; la ingratitud es el rayo. El trueno asusta, pero el rayo mata.”
José Luis Coll (1931-2007) Actor, humorista y escritor español

CUENTOS DE TOKIO (Tokyo monogatari) – 1953

tokyo

Director Yasujiro Ozu
Guión Yasujiro Ozu y Kôgo Noda
Fotografía Yushun Atsuta
Música Takinori Saito
Producción Shochiku
Nacionalidad Japón
Duración 140m. B/N
Reparto Chishu Ryu, Chiyeko Higashiyama, Setsuko Hara, So Yamamura, Haruko Sugimura, Kinoko Niyake, Kyoko Kagawa.

«Perder a los hijos debe ser terrible, pero vivir con ellos no es fácil. Casi nunca sabes si haces bien o mal. Es un complicado dilema.»

La película más popular en Occidente del creador más representativo de la cultura nipona, catalogada entre las grandes obras maestras de la historia por su sabiduría, vigencia y universalidad, pormenorizaba con quietud y sencillez descriptiva la frustrante y descorazonadora cuota de ingratitud, egoísmo y displicencia aplicada a una pareja de ancianos rurales durante la visita que efectúan a sus hijos, establecidos en la capital y ensimismados en sus agobiantes menesteres laborales. Este riguroso análisis de la desunión familiar a causa de la brecha generacional, el alejamiento geográfico y, sobre todo, el severo pero inevitable deterioramiento afectivo que se acumula con el transcurir de los años fue desgranado por Ozu con la gama de recursos narrativos que caracterizaría toda su obra: entre ellos, la aplicación de largos planos y misteriosos encuadres vacíos o una peculiar disposición de la cámara, prácticamente inmóvil y a poca altura del suelo. El portentoso Chishu Ryu, manifiesto alter-ego del cineasta, volvería a ejercer como abanderado interpretativo de este drama social cotidiano de obligatorio visionado, ungido a despabilar la conciencia humana e inducir a reflexiones de profundo calado.

Otras películas que reflexionan sobre la INGRATITUD de los hijos frente a sus progenitores

Dejad paso al mañana – Leo McCarey (1937)
Alma en suplicio – Michael Curtiz (1945)
Nebraska – Alexander Payne (2013)

KULAK (La tierra)

Los kulaks eran los agricultores y campesinos propios de la URSS que poseían propiedades y contrataban a trabajadores. Posteriormente el término fue utilizado para todos los deportados, condenados y opositores a las colectivizaciones. Fue un término despectivo usado en el lenguaje político soviético, que aludía en principio a los antiguos terratenientes del Imperio ruso que tenían grandes extensiones de tierras, si bien durante los primeros años del gobierno popular soviético se utilizó para catalogar como enemigos del pueblo a propietarios rurales. Estos representaban el 18% de la población en la época zarista. (Wikipedia)

«En este momento, los obreros conscientes lo pueden hacer; pueden reunir a su alrededor a los campesinos pobres, pueden infligir a los kulaks una derrota completa si los elementos avanzados comprender su deber, ponen en tensión todas sus fuerzas, organizan una marcha en masa sobre los campos.»
Vladimir Lenin (1870-1924) Político, revolucionario, teórico político y comunista ruso

LA TIERRA (Zemlya) – 1930

zemlya2

Director Aleksandr Dovjenko
Guion Aleksandr Dovjenko
Fotografía Daniil Demutsky
Producción Ukrainfilm/Wufku
Nacionalidad Unión Soviética
Duración 75m. B/N
Reparto Semion Svashenko, Stepan Shkurat, Nikolai Nademsky, Yelena Maksimova, Yuliya Solntseva, Piotr Masokha, Nikolai Mikhaijlov.

«No existe ningún dios.»

Uno de los largometrajes más regios, elocuentes y categóricos surgidos en la etapa de transición del mudo al sonoro, con el que Dovjenko acabaría de pulir, realzar y ennoblecer un estilo vinculado con las distintas perturbaciones socio-políticas de su país, dominado por ancestrales doctrinas de concepción panteísta, y, por lo general, sustentado tanto en su inspiración pictórica como en un poderoso impulso poético. Enmarcado en el período de modernización y colectivización de los feudos agrícolas, utilizaba la revuelta de una pequeña comunidad labradora ucraniana y el asesinato de su líder a manos de un kulak en un portentoso recital de planificación y montaje para ofrendar un emocionante canto a la fertilidad de la naturaleza, al espíritu de la vida e, incluso, a la digna compostura, serenidad y aquiescencia ante la muerte. Sin enfatizar demasiado su evidente propaganda política, actitud que no contentó a la crítica del momento, recolectaba con generoso ímpetu telúrico un imborrable puñado de imágenes simbólicas, así como secuencias de un lirismo, de una osadía expresiva y de una plasticidad apabullantes, como el postrero crescendo del funeral laico.

Otras películas sobre los KULAKS

El deshielo – Boris Barnet (1931)
El prado de Bezhin – Sergei M. Eisenstein (1937)
El juramento – Mikheil Chiaureli (1946)