Día: octubre 15, 2016

PERIPECIA (Besos robados)

Hecho o circunstancia que está presente en diversas obras narrativas, dramáticas o en cualquier otra obra que cite los hechos de algún personaje o historia en concreto. Dicha historia se presenta como una situación adversa y repentina que sucede accidentalmente y sin previo aviso, lo cual provoca un cambio en la situación actual que se vive en lo relatado. (Wikipedia)

“Todos los días perdemos una docena de genios en el anonimato. Y se van. Y nadie sabe de ellos, de su historia, de su peripecia, de lo que han hecho, de sus angustias, de sus alegrías…”
Juan Antonio Cebrián (1965-2007) Periodista, escritor y locutor de radio español

BESOS ROBADOS (Baisers volés) – 1968

besos7

Director François Truffaut
Guión François Truffaut, Bernard Revon y Claude De Givray
Fotografía Denys Clerval
Música Antoine Duhamel
Producción Les Films du Carrosse/Les Productions Artistes Associés
Nacionalidad Francia
Duración 90m. Color
Reparto Jean-Pierre Léaud, Claude Jade, Delphine Seyrig, Harry-Max, Michael Lonsdale, André Falcon, Daniel Ceccaldi, Claire Duhamel.

“En el instituto, un profesor nos explicó la diferencia entre tacto y cortesía. Cuando un caballero empuja la puerta de un baño, y descubre una dama desnuda. Retrocede inmediatamente, y cierra diciendo: ‘Perdón, señora’. Eso es cortesía. El mismo caballero, empuja la puerta. Descubre a la misma dama desnuda, y dice: ‘Perdón, señor’. Eso es tacto”

Una vez mostrados sus primeros escarceos sentimentales en un episodio de EL AMOR A LOS VEINTE AÑOS (1962), Truffaut prosiguió en su relato de las peripecias cotidianas de Antoine Doinel (personaje/alter ego engendrado en LOS CUATROCIENTOS GOLPES (1959) e interpretado siempre por su amigo Léaud) en esta encantadora comedia costumbrista que sorprendía por la deleitosa humanidad e ironía de su narración, la ingeniosa desenvoltura de sus diálogos o la extrema sensibilidad y frescura que desprendían sus imágenes. El sugestivo misterio de los cuotidiano o el amor como fuente inagotable de agonía y desasosiego prevalecieron como temas capitales para transmitir con espontaneidad y cierto desenfado “naif” las sucesivas vacilaciones laborales (como vigilante nocturno de un hotel, detective privado o técnico-reparador de televisores) y devaneos amatorios del entrañable protagonista, que seguiría evolucionando bajo la mirada truffautiana en la emotiva y sobrecogedora DOMICILIO CONYUGAL (1970), y, finalmente, en la ya menos inspirada EL AMOR EN FUGA (1978).

Otras películas que describen las PERIPECIAS laborales y amorosas de su protagonista

El apartamento – Billy Wilder (1960)
Trenes rigurosamente vigilados – Jirí Menzel (1966)
Tootsie – Sydney Pollack (1982)