DOMINACIÓN (El sirviente)

Situación en la cual una persona y/o un grupo, utilizando la persuasión, la presión velada, la amenaza, o incluso la fuerza o cualquier otra vía, es capaz de imponer sus ideas, sus reglas y puntos de vista, sus verdades, y/o sus creencias o suposiciones. La dominación puede tener como trasfondo el miedo del dominado a perder sus fuentes de subsistencia más básicas y/o sufrir él mismo o sus allegados algún otro tipo de daño o perjuicio, así como el gusto del dominante por el propio poder y por los privilegios que el mismo le otorga, aunque tampoco es a descartar un sentimiento malsano del o de los dominantes hacia la humillación y el sufrimiento de los dominados. https://es.wikipedia.org/wiki/Dominaci%C3%B3n_(sociolog%C3%ADa)

“Nada es más grato al espíritu del hombre que el poder de la dominación”
Joseph Addison (1672-1719) Escritor y político inglés

EL SIRVIENTE (The servant) – 1963

servant

Director Joseph Losey
Guión Harold Pinter
Fotografía Douglas Slocombe
Música John Dankworth
Producción Elstree/Springbok Productions
Nacionalidad Gran Bretaña
Duración 112m. B/N
Reparto Dirk Bogarde, James Fox, Sarah Miles, Wendy Craig, Brian Phelan, Hazel Terry, Richard Vernon, Catherine Lacey, Hazel Terry.

“Todavía sé lo que le gusta. No encontrará a nadie mejor que yo (…) Soy el mismo que arregla la casa y lo despierta por la mañana, diciéndole qué hacer. Mi única ambición es servirle. Lo sabe, ¿no?”

Basándose en la celebrada novela homónima de Robin Maugham, el reputado dramaturgo Harold Pinter escribió un espléndido guión para la que sería su primera colaboración con Joseph Losey, además de la más sugestiva, refinada y estremecedora película de cuantas dirigió el realizador norteamericano. El pérfido surtido de maquinaciones que desencadena la absorbente y misteriosa atracción entre un joven aristócrata londinense y su peculiar mayordomo daba lugar a un drama psicológico de una insensibilidad emotiva tan hermética como inquietante, plasmado a través de una impecable resolución plástica y un sentido de la atmósfera opresivamente onírico. Esta didáctica e incisiva parábola sobre los sentimientos de manipulación, dominación y dependencia afectiva, que, en muchas ocasiones, generan las relaciones humanas acabaría convirtiéndose en un título emblemático de la cinematografía británica, que marcaría toda una época y acabaría de consolidar el prestigio de sus máximos responsables. Memorables caracterizaciones del cuarteto protagonista y, muy especialmente, de Dirk Bogarde, que realizó aquí una de las creaciones más brillantes de toda su carrera.

Otras películas que tratan un caso de DOMINACIÓN

El dependiente – Leonardo Favio (1969)
Las amargas lágrimas de Petra Von Kant – Rainer W. Fassbinder (1972)
Furtivos – José Luis Borau (1975)

5 comments

  1. Junto a Rey y Patria las dos obras maestras de Losey y una auténtica pieza de altísima precisión. Es una obra plagada de detalles, de gestos, momentos y delicadeza cinematográfica. Una compleja maravilla que hay que ver y observar en varios visionados.

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  2. Parábola sobre la servidumbre y las podridas bases que la sustentan. Las rela­ciones de dominio conducen inevitablemente a la destrucción tanto del dominado como del dominante, vienen a decirnos. Y las imágenes del film, precisas y envol­ventes, transmiten con fuerza la inesquivable fascinación del mal, la degradación, al tiempo que nos empujan a reflexionar sobre los gérmenes y mecanismos que pudren el ama humana.

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  3. Tuve la suerte de ver esta película en un Cine-Club en los últimos años del franquismo (73 ó 74).y por supuesto con coloquio al final de la película.
    En aquellos días todo se veía desde el mismo prisma. La. película representaba eun proceso revolucionario de cambio de poder, por parte del proletariado representado magistralmente por Dirk Bogarde..
    Hay una secuencia en la escalera de la casa en la cual el sirviente desde arriba ve como el aristócrata le suplica que no puede vivir sin su servicio. Estaba claro que ese momento representaba la toma del poder por parte del proletariado.
    En aquellos días no había otra interpretación.
    Las brillantes consideraciones de Teo Calderón si se hubieran expresado en el coloquio del cine club hubieran sido consideradas “extraterrestres”..
    Por otra parte siempre pensé que Losey era británico, supongo que salria por piernas después de la caza de brujas.

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