FRACASO (Fat City, ciudad dorada)

Falta de éxito o resultado adverso que una persona obtendrá como respuesta a alguna empresa, proyecto o trabajo que no tuvo el resultado positivo que se esperaba. http://www.definicionabc.com/social/fracaso.php

“No sé cuál es la clave del éxito, pero la clave del fracaso es intentar agradar a todo el mundo”
Bill Cosby (1937-) Actor, cómico, productor y activista estadounidense

FAT CITY, CIUDAD DORADA (Fat City) – 1972

fat

Director John Huston
Guión Leonard Gardner
Fotografía Conrad Hall
Música Marvin Hamlisch
Producción Columbia/Rastar Pictures
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 100m. Color
Reparto Stacy Keach, Jeff Bridges, Susan Tyrrell, Candy Clark, Art Aragon, Curtis Cokes, Nicholas Colasanto, Sixto Rodríguez, Billy Walker.

“Hay mujeres que te quieren por lo que eres, pero eso no dura mucho”

La obra de Huston había entrado en un período de apática fluctuación cuando, afortunadamente, acometió esta adaptación de la novela homónima de Leonard Gardner con la intención de ofrecer una primorosa declaración de amor al mundo del boxeo, y, de paso, desenterrar sus propias experiencias como púgil aficionado. Para llevar a cabo el proyecto explotó nuevamente la épica del fracaso, presentando un panorama humano absolutamente desolador, compuesto por perdedores natos que se amustiaban y envilecían empapándose de alcohol por los tugurios más desdeñables de la ciudad. Una desgarrada y sincera reflexión sobre la frustración y el desengaño, facturada con el particular brío narrativo del camaleónico cineasta, quien, por cierto, no quedó demasiado satisfecho del resultado, quizás debido a la enorme exigencia que le remitían sus amplios conocimientos sobre el tema. Stacy Keach, en la piel de un cándido y derrotado exboxeador de segunda fila, alcanzó el momento más álgido de su carrera en un soberbio drama urbano tan realista como asombrosamente intemporal.

Otras películas sobre el FRACASO

¿Quién teme a Virginia Woolf? – Mike Nichols (1966)
Sonata de otoño – Ingmar Bergman (1978)
Lloviendo piedras – Ken Loach (1993)

8 comments

  1. Tan pequeña como hermosa película al más puro estilo de su autor. Quizá Coppola tomara el arranque de Fat city para iniciar su memorable “Apocalypse Now”, si bien con un estilo más psicodélico. Quizá Malle visitara la obra maestra de Huston para armar su excelente “Atlantic City” y sus solitarios personajes. Seguro que Wenders vio mucho cine del maestro para rodar su obra maestra “París Texas”.

    Sí, sin duda, historia de perdedores, pero me gustaría resaltar algo que configura a sus personajes con ese brillo humano que deambula como bruma por todos los rincones mal olientes de su hábitat. Y es ese innegable olor a amistad, a un extraño compañerismo ausente pero presente, a la necesidad de hermandad entre seres al borde siempre del abismo. No sé si en el fondo es más una postura acomodaticia o resignada, pero siempre se buscan. Deambulan por bares, antros, calles sucias, lugares comunes que al final los anudan para depositarlos en un submundo de fracasados. En algunos momentos, y salvando las grandes distancias conceptuales y formales, veo que sobreviven imaginando lo que nunca llegará como lo hacían los personajes de “La ruta del tabaco”, o esa historia de amor extraño pero no tan al límite que nos mostrara Rossen en la memorable “El buscavidas”.

    Pero si los personajes están magistralmente cincelados con tan solo asomos y sin necesidad de grandes reflexiones ni discursos innecesarios, quisiera resaltar el personaje del negro expresidiario. Un hombre excepcional, un secundario que vale todo un mundo de principios y dignidades. El ser más apasionante de la película, el que la cuida a ella, la respeta y la entiende desde una benignidad emocionante pero carente del más mínimo edulcoramiento y menos aún interés. Pasa de puntillas entre perdedores, para erigirse en un personaje mágico, templado, manso y tierno, que no duda en partirle la cara a quien abusa de su rota, borracha y trasnochada muñeca. No sabemos el motivo ni el por qué ese despliegue de altruismo, pero podemos intuir tantas cosas. Tal vez odia la soledad, tal vez vio otras mujeres destruidas en su pasado, en su madre.. quien sabe. La escena en la que habla con Keach es una lección de ética y de dignidad que eriza el vello. En esa sencilla secuencia, donde la vida de ambos cabe en una caja de zapatos, se articula como prodigiosa. No hay lucha, no hay morada, no hay rencor, no existe el macho trasnochado. Es ahí donde estos perdedores son más dignos que dioses y reyes. Y el final es un final para la historia del cine. Pasado y presente, presente y pasado están juntos para hablar y al mismo tiempo no tienen necesidad de decirse nada. ¿De qué pueden hablar?, de desilusiones, de la vida como drama teatral, de mil caminos que no conducen a ningún sitio, de los verdes oscuros del árbol caído que poca sombra y ejemplo podrá dar ya al arbusto que inicia el mismo periplo de infertilidad. A veces el silencio es la morada perfecta que da sentido al verdadero encuentro, pues al estar juntos ya todo está dicho. Los triunfadores hablan y hablan, adoctrinan, dan continuas lecciones y siempre narran e inventan grandilocuentes cuentos, pero ¿a quien tienen a su lado de verdad? En el fondo esta película también entona un hermoso canto al aprecio, al apego y la solidaridad de aquellos que lo han perdido todo o su futuro será una película repetida en la mirada de otros.

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    1. Poco me queda decir ante la excelsitud de semejante comentario. Comparto contigo tu profunda admiración por esta magistral película, cuya incuestionable inclusión en el blog ha sido recompensada con creces gracias a tres párrafos sensacionales, que, por encima de todo, evidencian tu apasionada erudición cinéfila.
      Un abrazo.

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  2. … Es una película fascinante.
    John Huston era un gran retratista del fracaso, de la figura del perdedor. Tampoco lo hacía nada mal Nicholas Ray. Y las películas que tienen como temática el boxeo o la lucha… suelen hablar de pérdidas y fracasos. Por hablar de una película reciente, ahí está Mickey Rourke en EL LUCHADOR.
    En Fat city es Kris Kristofferson quien canta una balada triste, la banda sonora, sobre la vida del protagonista. Y, como escribí en su momento de esta película, recordaba que “y esa balada triste habla de que el ayer está muerto, que el mañana todavía no se ve y es triste estar solo… y realiza un ruego ‘ayúdame a pasar la noche’”.
    Y es que la mitología del fracaso ha estado muy presente en el mundo del cine y ha dejado retratos para analizar. Siguiendo las huellas de su protagonista, Stacy Keach, me voy a Nebraska de Alexander Payne. Allí aparece Keach ya anciano y en un papel bastante desagradable donde se ríe de un hombre fracasado, un maravilloso Bruce Dern. También ha reflejado en pantalla a hombres fracasados el joven protagonista de esta película, un Jeff Bridges que iba formándose como buen actor. Por recordar uno de sus papeles de fracasado, la impresionante CORAZÓN ROTO de Martin Bell.

    Besos
    Hildy

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    1. John Huston ha sido el gran valedor cinematográfico de la mitología del fracaso (aunque Nicholas Ray u otros cineastas más contemporáneos como Peckinpah o Kaurismäki también han sabido retratarlo con fortuna) y creo que en esta ocasión he acertado con la elección del film para conducir el tema.
      Cada día me gustan más tus aportaciones de películas vinculadas a la palabra elegida. Si te parece bien en una futura entrada te pediré que me selecciones los tres films que siempre utilizo como alternativas. No te preocupes te avisaré con tiempo… Será un placer que me ayudes.
      Un abrazo.

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      1. ¡Qué responsabilidad más placentera! Seguro que si un día me envías la palabra… ¡no se me ocurre ninguna!, ja, ja, ja. Pero yo haré trabajar la sesera para conseguir algún título que te merezca la pena emplear…
        Muchísimas gracias, qué honor.
        Besos
        Hildy

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  3. Posiblemente la película sobre perdedores que mas me gusta. Épica en su desencanto, donde juguetes rotos o que lo serán. Deambulan por caminos espinosos, con la serenidad que da el haber perdido ya cien veces.

    Película mágica, desde ese arranque genial que ya huele a derrota. Ambientada en un mundo como el del boxeo donde el fracaso se palpa en cada mirada de los protagonistas. En cada gesto y dotando a la película de cierta épica. Pero no la de los ganadores.

    Esa que brilla en los neones y ciega a quien se acerca. Esta es una épica del desencanto, de la nada en al que se han convertido y de la nula esperanza. De la resignación ante el futuro inexistente ya que estos no son perdedores por elección, simplemente por que estaba carentes de cualquier aptitud para ser ganadores y realmente, tampoco tenían las ganas para ello.

    Perdedores de verdad, con toda la suciedad y tristeza que acompaña a esa categoría. Sin aderezos ni falsas loas al hundimiento. Perdedores sin mas. Genial sin duda y a la que dedique una de las entradas que mas me han gustado

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    1. Lo que está muy claro es que esta entrada no ha fracasado con los apuntes de los comentaristas. En todo caso, he sido yo el que no ha estado a vuestra altura. He paseado por tu blog, NASCARANDA, para leer tu extraordinario artículo sobre la película, que, como dice Abúlico, duele como un puñetazo en el estómago.
      Un texto maravilloso, amigo Plared, al que regresaré con toda seguridad.
      Un abrazo.

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