Cine mudo

TENTACIÓN (El demonio y la carne)

Impulso o estímulo espontáneo que nos empuja a hacer algo, especialmente una cosa mala o que no es conveniente. (Larousse Editorial)

«La mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella»
Oscar Wilde (1854-1900) Dramaturgo y novelista irlandés

EL DEMONIO Y LA CARNE (Flesh and the devil) – 1926

Demonio y carne

Director Clarence Brown
Guion Benjamin F. Glazer
Fotografía William Daniels
Producción Metro Goldwyn Mayer
Nacionalidad Estados Unidos
Reparto John Gilbert, Greta Garbo, Lars Hanson, Barbara Kent, Eugenie Besserer, William Orlamond, George Fawcett, Marc McDermott.

«Cuando el demonio no puede alcanzarnos a través del espíritu, crea una mujer lo suficientemente hermosa como para llegar a nosotros a través de la carne»

Greta Garbo llegó a Hollywood protegida por su mentor Mauritz Stiller y protagonizó «ipso facto» tres melodramas pasionales en los que modeló una imagen de fémina tentadora y enigmática, propensa a zaherir el puritanismo y ofuscar la virilidad masculina con sólo dar rienda suelta a su malsana sensualidad. Si EL TORRENTE (1926) de Monta Bell y LA TIERRA DE TODOS (1926) de Fred Niblo, ambas según novelas de Vicente Blasco Ibáñez, atestiguaron su mediática expresividad corporal, esta adaptación de la novela de Hermann Sudermann Es war (The undying past en su título inglés), primero de los siete films en los que actuó bajo la eficaz batuta de Clarence Brown, no hizo sino suscribir su condición de diva al bordar otro papel de dama concupiscente, capaz de quebrantar la lealtad jurada en su infancia por dos íntimos compañeros de la Academia Militar austríaca. El aireado romance que mantenía con John Gilbert en la vida real se tradujo en secuencias de un erotismo inusual, como aquella en la que la actriz recibe la comunión girando el cáliz para posar los labios donde acaba de hacerlo su amante.

Otras películas sobre la TENTACIÓN

Gilda – Charles Vidor (1946)
Niágara – Henry Hathaway (1953)
La última tentación de Cristo – Martin Scorsese (1988)

VENTRILOQUIA (El trío fantástico)

Arte de modificar la voz para imitar otras voces u otros sonidos. Dado que la ventriloquia está orientada al mundo del espectáculo, forma parte de la brillantez de la actuación el que la emisión de voz se haga de la forma más discreta posible, esto es, que el ventrílocuo sea capaz de dar voz al muñeco sin mover, o casi sin mover, los labios, de modo que una vez proyectada la voz, parezca originarse efectivamente en el propio muñeco. (Wikipedia)

«Los hechos son marionetas de ventrílocuo. Sentados en las rodillas de un hombre sabio emitirán palabras sabias; en caso contrario no dirán nada o dirán tonterías»
Aldous Huxley (1894-1963) Escritor británico

EL TRÍO FANTÁSTICO (The unholy three) – 1925

trio

Director Tod Browning
Guion Waldemar Young
Fotografía David J. Kesson
Producción Metro Goldwyn Mayer
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 69m. B/N
Reparto Lon Chaney, Mae Busch, Victor McLaglen, Harry Earles, Matthew Betz, Matt Moore, Edward Connelly, Charles Wellesley.

«Eso es todo lo que hay en la vida, amigos: una pequeña risa, una pequeña lágrima…»

La cuarta colaboración entre Lon Chaney y Tod Browning, acaso el realizador que mejor supo indagar en la vertiente turbadora y enigmática del actor, dio como resultado este espinoso thriller en torno a la inverosímil asociación criminal entre un ventrílocuo travestido de anciana, un forzudo circense y un enano de lo más infame. Las fechorías de este triunvirato tan demencial como taxativo del universo feriante, tétrico y deforme que siempre gustó en cultivar su autor requirieron una consumada mixtura de componentes dramáticos, humorísticos e incluso románticos, una inusual destreza narrativa a la hora de gestionar las escenas de suspense, y, cómo no, unas sugerentes caracterizaciones de sus intérpretes. El propio Chaney protagonizó en 1930 a las órdenes de Jack Conway, y acompañado nuevamente del diminuto Harry Earles, una curiosa variación de la historia que supuso la primera y última película sonora del mítico «hombre de las mil caras», ya que solo un mes después de su estreno fallecería a causa de un cáncer de garganta con sólo 44 años de edad.

Otras películas sobre VENTRILOQUIA

Al morir la noche – A.Cavalcanti, C.Crichton, B.Dearden y R.Hamer (1945)
Agárrame si puedes – M.Frank y N.Panama (1954)
Magia – Richard Attenborough (1978)

SERVILISMO (He nacido, pero…)

Ciega y baja obediencia y adulación a la autoridad. (Espasa-Calpe)

«Para la prensa, como para el hombre, la libertad sólo ofrece una posibilidad de ser mejor; el servilismo no es más que la certidumbre de ser peor»
Albert Camus (1913-1960) Novelista, dramaturgo y filósofo francés

«HE NACIDO PERO…» (Umarete wa mita keredo) – 1932

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Director Yasujiro Ozu
Guion Hideo Mohara
Fotografia Akira Fushimi
Producción Shoshiku/Kamata
Nacionalidad Japón
Duración 88m. B/N
Reparto Tatsuo Saito, Mitsuko Yoshikawa, Hideo Sugawara, Tokkan Kozo, Tomio Acki, Takeshi Sakamoto, Soichi Kojufita, Teruyo Hayami, Chishu Ryu.

«Sé cómo se sienten. Es un problema con el que tendrán que vivir siempre»

El mejor film silente de su realizador y una de las miradas reflexivas más lúcidas que el cine ha ofrecido sobre la infancia y su complicada e indivisible relación con el mundo de los adultos. El servilismo y la falsedad de valores que suelen imperar en este último y, en particular, en la tibia y disciplinada sociedad nipona, así como la influencia de las mismas en el entorno familiar, fueron temas expuestos con absoluta coherencia e intensidad en este poético retrato a la mediocridad de lo cotidiano, cuyo punto culminante reside en el traumático rechazo de dos niños a la humillante y sacrificada situación laboral de su progenitor. Yasujiro Ozu perseveró en una sistemática planificación y desplegó su privativo manual de recursos técnicos (minuciosos planos desde ángulos bajos y acentuados por su quietud compositiva, fundidos encadenados, travellings laterales…) con sensibilidad dramática y una sutil ironía para coronar una meditabunda y anacrónica trilogía sobre el aprendizaje vital junto a HE TERMINADO LA UNIVERSIDAD, PERO… (1929) y HE SUSPENDIDO, PERO… (1930).

Otras películas sobre SERVILISMO

El bazar de las sorpresas – Ernst Lubitsch (1940)
El crepúsculo de los dioses – Billy Wilder (1950)
Los santos inocentes – Mario Camus (1984)