LUDOPATÍA (La bahía de los ángeles)

Trastorno en el que la persona se ve obligada, por una urgencia psicológica e incontrolable a jugar y apostar en un casino u otro sistema de apuestas, de forma persistente y progresiva, afectando de forma negativa a la vida personal, familiar y vocacional (…) La ludopatía se caracteriza por la dificultad para controlar los impulsos. Tiende a manifestarse en la práctica compulsiva de uno o más juegos de azar. Puede afectar la vida diaria del adicto, de tal forma que la familia, el sexo o incluso la alimentación pasa a ser algo secundario. Por ello, no se le debe de confundir con un vicio, ya que es una grave enfermedad crónica, una adicción. (Wikipedia)

«Aunque en una carta a Anna Grigorievna el autor asegura haber vencido por sí mismo el vicio del juego, fueron las circunstancias las que apartaron a Dostoievski del tormento de la ludopatía: en 1877, el juego quedó prohibido en Alemania y Suiza» (artículo Los juegos de Dostoievski)
Marta Rivera de la Cruz (1970-) Escritora, política y periodista española

LA BAHÍA DE LOS ÁNGELES (La Baie des anges) – 1963

bahía2

Director Jacques Demy
Guion Jacques Demy
Fotografía Jean Rabier
Música Michel Legrand
Producción Sud-Pacifique Films
Nacionalidad Francia
Duración 81m. B/N
Reparto Jeanne Moreau, Claude Mann, Paul Guers, Henri Nassiet, André Certes, Nicole Chollet, Georges Alban, Jean-Pierre Lorrain.

«Podemos vivir juntos y ser felices un tiempo, pero ¿para qué? No puedo dejar el juego. Empezará todo de nuevo. ¿Y entonces? Separémonos tranquilamente. Ahorrémonos los disgustos, las escenitas, las palabras hirientes… y el dolor»

Tras dirigir el episodio dedicado a la lujuria en la película colectiva LOS SIETE PECADOS CAPITALES (1962), Jacques Demy ratificó su embrionaria debilidad por los amores consternados y sometidos a la arbitrariedad del destino a propósito de una ensoñadora, derrotista e intensa crónica de aprendizaje moral y pasión autodestructiva, centrada en la desoladora perdición a la que te arrastra la ludopatía. El equívoco romance entre Niza y Mónaco que nace entre un pueril empleado de banca y una enigmática, pérfida y concupiscente mujer, consumida por una ofuscadora e incontenible adicción a la ruleta, proporcionaba una hipnótica avenencia de amargura, desesperación e hipocondría existencial, aderezada con inspirados movimientos de cámara y una insistente, lacónica, pero portentosa sintonía al piano de Michel Legrand. El satisfactorio resultado final de este evanescente drama romántico, nunca suficientemente valorado entre el emblemático repertorio nouvellevaguiano, no hubiera sido el mismo sin la presencia de una glamourosa y resplandeciente Jeanne Moreau, ataviada con elegantes vestidos de Pierre Cardin.

Otras películas sobre la LUDOPATÍA

El gran pecador – Robert Siodmak (1949)
El jugador – Claude Autant-Lara (1958)
El mundo sigue – Fernando Fernán Gómez (1965)

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