POSESIVIDAD (Un amore a Roma)

Actitud de posesión o dominación de alguien por algo o alguien. http://www.oxforddictionaries.com/es/definicion/espanol/posesividad
La posesividad está estrechamente ligada a los celos, el encargado de destruir relaciones, pero también es un sentimiento lentamente autodestructivo; se la relaciona con el miedo, la desconfianza y la inseguridad que siente el individuo. https://lamenteesmaravillosa.com/la-posesividad-del-amor/

«Cuando la parálisis de la masculinidad es más intensa, el sadismo (el uso de la fuerza) se convierte en el principal -y perverso- sustituto de la masculinidad. Si la sexualidad femenina está debilitada o pervertida, se transforma en masoquismo o posesividad» (libro El arte de amar)
Erich Fromm (1900-1980) Psicólogo social, psicoanalista, filósofo y humanista alemán

UN AMORE A ROMA (Un amore a Roma) – 1960

amore

Director Dino Risi
Guión Dino Risi y Ennio Flaiano
Fotografía Mario Montuori
Música Carlo Rustichelli
Producción Fair Film/Les Film Cocinor Paris/Alpha Berlino
Nacionalidad Italia/ Francia/ Alemania
Duración 105m. B/N
Reparto Peter Baldwin, Mylène Demongeot, Elsa Martinelli, Claudio Gora, Maria Perschy, Jacques Sernas, Umberto Orsini, Vittorio De Sica.

“Hoy es difícil quererse (…) La inteligencia suele ser astucia, la sencillez, falsa, y la ingenuidad, estupidez. Y, al final, acabas huyendo”

Haciendo un breve inciso en su pertinaz, satírico y afectivo análisis costumbrista a los problemas de la sociedad italiana de los sesenta para sacar provecho de su aparente reactivación económica, ejemplificado ese mismo año a través de una divertida parábola sobre la picaresca como forma de vida que consolidaría la especial vena cómica de Vittorio Gassman, EL ESTAFADOR, Dino Risi suscribió este inexplorado melodrama sentimental de perfil psicológico. Basado en la novela homónima de Ercole Patti, hurgaba en la angustia posesiva de la obsesión amorosa con pulcritud descriptiva y una irresoluta utilización de la voz en off a partir del convulso romance que un académico y refinado joven romano de alta alcurnia acometía con una actriz novel veneciana de incauta efusión concupiscente. Un largometraje desigual, aunque a todas luces estimable, donde Mylène Demongeot evidenciaba unas encomiables aptitudes dramáticas más allá de su fotogénica belleza y Vittorio De Sica formalizaba una deleitosa colaboración desempeñando el papel de un director de peplums.

Otras películas sobre relaciones amorosas marcadas por la POSESIVIDAD

Que el cielo la juzgue – John M. Stahl (1945)
Amigos apasionados – David Lean (1949)
Las noches de luna llena – Éric Rohmer (1984)

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