Bernard Herrmann

CÍCLOPE (Simbad y la princesa)

Gigantes mitológicos de un solo ojo, muy fuertes, tercos y de emotividad abrupta. Su único ojo es de gran tamaño y está situado en el centro de la frente. A este ojo se le atribuyen poderes especiales, ya que es capaz de desintegrar casi cualquier cosa con una mirada. Según la mitología griega existen dos generaciones de cíclopes: La primera generación fue la formada por tres hermanos, que han sido llamados los “Artesanos Principales”, y la segunda está formada por un grupo de cíclopes que vivían en Sicilia. (seresmitologicos.net)

«A los Lestrigones y a los Cíclopes, y al irritado Poseidón no temas, tales cosas en tu ruta nunca hallarás, si elevado se mantiene tu pensamiento, si una selecta emoción tu espíritu y tu cuerpo embarga»
Constantino Cavafis (1863-1933) Poeta griego

SIMBAD Y LA PRINCESA (The 7th. voyage of Sinbad) – 1958

simbad

Director Nathan Juran
Guion Ken Kolb
Fotografía Wilkie Cooper
Música Bernard Herrmann
Producción Morningside
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 88m. Color
Reparto Kerwin Matthews, Kathryn Grant, Richard Eyer, Torin Thatcher, Alec Mango, Danny Green, Harold Kasket, Alfred Brown.

«Escucha mi maldición, porque sella tu destino. Los que nos hacen daño se volverán locos. El terror estará en tus corazones. Y antes del amanecer, nos suplicarás por tu vida»

Fantasía oriental de inquebrantable hechizo, frescura e ingenuidad que pasa por ser la mejor película de su modesto realizador y la más sorprendente e imaginativa entrega de la trilogía que sobre el marino de Las mil y una noches (completada con la brillante y menospreciada EL VIAJE FANTASTICO DE SIMBAD de Gordon Hessler, 1973, y la decididamente inferior SIMBAD Y EL OJO DEL TIGRE, dirigida por Sam Wanamaker en 1977) formalizaron el productor Charles H. Schnee y el maestro de los efectos especiales Harry Harryhausen. Es precisamente a este último a quien se le debería imputar la autoría de este centelleante clásico de aventuras, pues además de ejercer como guionista no acreditado, enriqueció la concisa y artesanal narración de las sinuosas andanzas del héroe en cuestión con coléricos cíclopes, pájaros prehistóricos o esqueletos combatientes, derivados todos de una ingeniosa aplicación del «stop-motion» (o «Dynamation» como él apodó a dicha técnica). Como siempre, Bernard Herrmann logró con su música crear una constante sensación de amenaza.

Otras películas donde aparece un CÍCLOPE

Ulises – Mario Camerini y Mario Bava (1954)
Maciste, el coloso – Antonio Leonviola (1961)
Ira de titanes – Jonathan Liebesman (2012)

AMENAZA (El cabo del terror)

Un delito o una falta, consistente en el anuncio de un mal futuro ilícito que es posible, impuesto y determinado con la finalidad de causar inquietud o miedo en el amenazado (…) La amenaza tiene la finalidad de causar inquietud en el amenazado produciéndole un estado o un ánimo de miedo. (Wikipedia)

«Lo provisorio amenaza continuamente con transformarse en definitivo, y lo definitivo amenaza no dejar de ser más que algo provisorio»
Emile Armand (1872-1962) Escritor y activista anarquista francés

EL CABO DEL TERROR (Cape fear) – 1962

cape

Director J. Lee Thompson
Guion James R. Webb
Fotografía Sam Leavitt
Música Bernard Herrmann
Producción Melville-Talbot Productions
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 101m. B/N
Reparto Gregory Peck, Robert Mitchum, Polly Bergen, Martin Balsam, Jack Kruschen, Telly Savalas, Lori Nelson, Barrie Chase, John McKee.

«Todo lo que usted pueda imaginar es cosa de niños. Lo que tengo pensado su esposa e hija lo recordarán mientras vivan, nunca lo olvidarán. Ni usted tampoco, señor abogado. Nunca lo olvidará, se lo aseguro»

Perturbador thriller negro de inusitadas pulsaciones sádicas, basado en la novela The executioners de John McDonald, que resurgió del más flagrante olvido gracias a un remake que Martin Scorsese dirigió en 1991 (EL CABO DEL MIEDO) ajustándose a las latosas exigencias del cine moderno, es decir, con un aparatoso tratamiento de la violencia y un contenido erótico/morboso de lo más explícito. Aunque lejos de merecer un acalorado vituperio, esta efectista puesta al día protagonizada por Nick Nolte y Robert De Niro no hizo sino reforzar las virtudes del original rodado por el ecléctico y desestimado John Lee Thompson, donde aquella intriga con connotaciones terroríficas en torno a la obsesión de un ex-convicto por vengarse del abogado que lo llevó a la cárcel se manifestaba sin ninguna barbarie ni temeridad superflua, valiéndose tan solo de una concisa realización, del impacto emocional de la hitchcockiana partitura de Bernard Herrmann y de una tremenda caracterización de Robert Mitchum, en un papel análogo al maligno predicador inmortalizado en LA NOCHE DEL CAZADOR (1955).

Otras películas determinadas por una constante AMENAZA

Solo ante el peligro – Fred Zinnemann (1952)
Chantaje en Broadway – Alexander MacKendrick (1957)
El asesinato de un corredor de apuestas chino – John Cassavetes (1976)

DUCHA (Psicosis)

1. Agua que, en forma de chorro o lluvia, se hace caer sobre el cuerpo o sobre una parte de él para asearse, refrescarse o con fines curativos.
2. Aparato o instalación que permite hacer caer o dirigir este chorro de agua.
(google.es)

“La ducha es un lugar de inspiración caro y antiecológico, pero las canciones saben a lluvia. Además, es una manera de rebelarme contra los rigores de mi padre. Cuando vivía con él, bastaba que me oyera abrir el grifo de la ducha para golpear la puerta del baño desde fuera. ¡Esa agua, no hace falta gastar tanta para una ducha!» (novela Tierra de campos)
David Trueba (1969-) Escritor, periodista, director de cine, guionista y actor español

PSICOSIS (Psycho) – 1960

psicosis

Director Alfred Hitchcock
Guion Josep Stefano
Fotografía John L. Russell
Música Bernard Herrmann
Producción Shamley/Alfred Hitchcock
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 109m. B/N
Reparto Anthony Perkins, Janet Leigh, Vera Miles, John Gavin, Martin Balsam, John McIntire, Simon Oakland, Frank Albertson, Vaugh Taylor.

«Creo que todos tenemos nuestra ‘trampa’ privada. Estamos atrapados en ellas y ninguno de nosotros puede liberarse (…) A veces, nos metemos en esas trampas a propósito. Yo nací en la mía. Ya no me importa…»

El cine de terror propiamente dicho no pudo sustraerse de su adhesión a los motivos fantásticos o sobrenaturales hasta el convulso estreno de este desolador y tortuoso tratado fílmico sobre la esquizofrenia y la disociación de identidad, basado libremente en la modesta novela homónima que Robert Bloch perpetró acerca de las andanzas de un necrófilo asesino en serie de Wisconsin llamado Ed Gein. En su creación más subversiva e influyente, Hitchcock deparaba temerarios giros narrativos (el infausto albur de la protagonista, una joven secretaria que pretende poner fin a su mediocre vida laboral y afectiva huyendo con el suculento cobro de una venta inmobiliaria), imágenes de un extravagante e indecoroso gusto para la época (el insólito primer plano de un sanitario) o secuencias de una complejidad técnica sin parangón, revestidas por la antológica música de Herrmann (la brutal escena de la ducha, rodada en cincuenta planos y con más de setenta ángulos de cámara). Anthony Perkins, inconmensurable, prolongó la edípica vulnerabilidad psicótica del personaje en tres insulsas secuelas (él mismo dirigió la tercera) y Gus Van Sant arremetió con desfachatez un insultante remake del filme en 1998.

Otras películas con alguna relevante escena de DUCHA

Carrie – Brian de Palma (1976)
American beauty– Sam Mendes (1999)
Paranoid Park – Gus Vant Sant (2007)

THEREMÍN (Ultimátum a la tierra)

Uno de los primeros instrumentos musicales electrónicos que se controla sin necesidad de contacto físico del intérprete o thereminista con el instrumento. Su nombre deriva de la versión occidentalizada del nombre de su inventor ruso Léon Theremin, que lo desarrolló en 1920 y lo patentó en 1928. El instrumento está formado por dos antenas metálicas que detectan la posición relativa de las manos del thereminista y los osciladores para controlar la frecuencia con una mano y la amplitud (volumen) con la otra. Las señales eléctricas del theremin se amplifican y se envían a un altavoz. (Wikipedia)

«Con el theremín cada día es un reto, como no sabes por donde te va a salir y es tan fácil desafinar… No siempre sale perfecto, como se te vaya la cabeza, adiós»
Javier Diez Ena (1974-) Músico y periodista español

ULTIMÁTUM A LA TIERRA (The day the earth stood still) – 1951

earth

Director Robert Wise
Guion Edmund H. North
Fotografía Leo Tover
Música Bernard Herrmann
Producción 20th. Century Fox
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 92m. B/N
Reparto Michael Rennie, Patricia Neal, Hugh Marlowe, Sam Jaffe, Billy Gray, Francis Bavier, Lock Martin, Marshall Bradford, John Brown.

«Ha de haber seguridad para todo o nadie se sentirá seguro. Eso no significa renunciar a nuestras libertades, salvo a la libertad de actuar de modo irresponsable»

A partir de un cuidado guión de Edmund H. North, inspirado a su vez en el relato fantástico de Harry Bates Farewell to the master, Robert Wise moldeó con fórmulas narrativas y visuales propias de la serie negra un curioso alegato antinuclear que impulsó el subgénero de la invasión extraterrestre y, por extensión, afianzó los cimientos de la ciencia-ficción cinematográfica. La aparición en pleno centro de Washington D.C. de una nave espacial tripulada por un alienígena pacífico y civilizado, de nombre Klaatu, cuyo único propósito es el de advertir a los terrícolas el riesgo fatídico que comporta el control y desarrollo del armamento atómico, convergía en una fábula reflectora de la psicosis colectiva que se respiraba en la sociedad norteamericana dentro de aquel tirante, escéptico y perturbador marco de la Guerra Fría. Cabe resaltar la hierática interpretación de Michael Rennie, unos espléndidos efectos especiales y, por supuesto, la atmosférica partitura musical que Bernard Herrmann compuso al utilizar de forma admirable un instrumento electrónico primigenio, el theremín.

Otras películas en cuya banda sonora su utilizó el theremín

Días sin huella – Billy Wilder (1945)
Recuerda – Alfred Hitchcock (1945)
La niña santa – Lucrecia Martel (2004)