Día: febrero 8, 2018

SENTIMENTALISMO (Sueño de amor eterno)

Expresión de sentimientos. Sentimentalismo es una de las características generales del romanticismo. Como un discurso político y artístico, ha ocurrido con frecuencia en las tradiciones literarias de todas las regiones del mundo. (Wikipedia)

“¿Por qué llora un hombre? Se preguntó. No lo hace como las mujeres, no como ellas. No por sentimentalismo. Un hombre llora por la pérdida de algo, de algo vivo. Un hombre llora por un animal enfermo que sabe que no sanará. Por la muerte de un niño: por eso llora un hombre. Pero no porque algo sea triste. Un hombre, pensó, no llora por el futuro o por el pasado, sino por el presente”
Philip K. Dick (1928-1982) Escritor y novelista estadounidense de ciencia ficción

SUEÑO DE AMOR ETERNO (Peter Ibbetson) – 1935

Director Henry Hathaway
Guión Vincent Lawrence y Waldemar Young
Fotografía Charles Lang
Música Ernst Toch
Producción Paramount
Nacionalidad 85m. B/N
Duración 85m. B/N
Reparto Gary Cooper, Ann Harding, John Halliday, Ida Lupino, Dickie Moore, Doris Lloyd, Douglas Dumbrille, Virginia Weidler, Gilbert Emery.

“No más palabras, no más temores, nos dividen. Tal vez aún estamos demasiado atados a nuestros cuerpos para ser completamente libres, pero siempre podemos venir aquí. Estaremos juntos en cada momento posible”

Quintaesencia del embriagador romanticismo difundido por la industria hollywoodiense a mediados de los años treinta, esta excepcional adaptación de la novela de George Du Maurier y de la consiguiente obra teatral de John Nathaniel Raphael emerge todavía hoy como un desaforado canto a la omnipotencia del amor puro, capaz de esquivar los más espinosos obstáculos hasta perpetuarse hasta más allá de la mismísima muerte. Esta quimérica exaltación de sentimentalismo, propensa a incurrir en una distensión contemplativa cercana a la ridiculez, fue conducida por Hathaway con mano maestra, en un verdadero alarde de sensibilidad y destreza narrativa que conseguía salpicar todo su metraje de un imborrable hálito de intensidad y desaliento pasional. Los matices fantásticos de este relato de amor a través de toda una vida entre un arquitecto y una duquesa favorecieron la incondicional admiración que por él profesarían diversos surrealistas, entre ellos André Breton, u otros colegas de profesión como Luis Buñuel. Meritorias interpretaciones y portentosa fotografía de Charles Lang.

Otros dramas románticos impregnados de un hondo SENTIMENTALISMO

Amanecer – F.W. Murnau (1927)
La balada del soldado – Grigori Chukhrai (1959)
Tierras de penumbra – Richard Attenborough (1993)