Día: marzo 1, 2016

CONVICCIÓN (El sargento York)

1. Seguridad que tiene una persona de la verdad o certeza de lo que piensa o siente.
2. Capacidad para convencer a los demás.
Convicciones Ideas religiosas, éticas o políticas en las que cree una persona.
(Larousse Editorial)

“Nuestras convicciones más arraigadas, más indubitables, son las más sospechosas. Ellas constituyen nuestro límite, nuestros confines, nuestra prisión”
José Ortega y Gasset (1883-1955) Filósofo y ensayista español

EL SARGENTO YORK (Sergeant York) – 1941

york

Director Howard Hawks
Guión Harry Chandlee, John Huston, Abem Finkel y Howard Koch
Fotografía Sol Polito
Música Max Steiner
Producción 20th Century Fox
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 118m. B/N
Reparto Gary Cooper, Walter Brennan, Joan Leslie, Margaret Wycherly, George Tobias, Stanley Ridges, Ward Bond, Howard Da Silva.

“¿Quiere arar sus tierras como a usted le parece y criar a su familia de acuerdo con sus principios? Ése es su patrimonio y el mío, y el de todos los estadounidenses. Pero el costo de ese patrimonio es alto. A veces tenemos que dar todo para conservarlo, incluso nuestras vidas”

Estados Unidos aún no intervenía en la batalla contra el nazismo cuando Hawks aceptó dirigir esta oportuna y concienciadora biografía sobre la figura de Alvin C. York, un modesto granjero de las montañas de Cumberland (Tennessee), que, en 1916, se veía forzado a abandonar sus profundas convicciones cristianas y pacifistas para luchar en la Primera Guerra Mundial, donde acabaría convirtiéndose en un sorprendente y paradójico héroe nacional. El inobjetable aliento propagandístico del largometraje, fidedigno reflejo del enérgico y combativo Hollywood de la época, fue mitigado por una dirección absolutamente soberbia, cuyo desarrollo narrativo transitaba del humor costumbrista a la emotividad dramática con una pasmosa profundidad humana, e, incluso abordaba las espectaculares escenas bélicas con prodigiosa sencillez. Estrenado cinco meses antes del sorpresivo bombardeo japonés a Pearl Harbour, alardeaba de la siempre efectiva comparecencia interpretativa de Gary Cooper (impuesto a la productora por el propio Alvin York) acaudillando una insuperable plantilla de actores secundarios.

Otras películas con protagonistas de arraigadas convicciones morales o religiosas

Doce hombres sin piedad – Sidney Lumet (1957)
Historia de una monja – Fred Zinnemann (1959)
Matar a un ruiseñor – Robert Mulligan (1962)