Día: octubre 19, 2019

HIERATISMO (Contraté un asesino a sueldo)

Inmovilidad, rigidez y falta de expresividad en el aspecto exterior, en los movimientos, en los gestos, etc. (google.com)

“Lanthimos, como casi todos sus contemporáneos en el cine heleno, se ciñe a una métrica concisa, un hieratismo casi sobrecogedor, unos personajes perdidos y una puesta en escena que potencia aún más su soledad y aislamiento por mucho que siempre estén rodeados de gente”
Quim Casas (1959-) Crítico cinematográfico español

CONTRATÉ UN ASESINO A SUELDO (I hired a contract killer) – 1990

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Director Aki Kaurismäki
Guión Aki Kaurismäki
Fotografía Timo Salminen
Música Varios
Producción Channel Four/Esselte/Finnkin
Oy/Megamania/Pandora/Filmproduktion/Pyramide/Svensk Filmindustri/Villealfa
Nacionalidad Finlandia/ Gran Bretaña/ Alemania/ Suecia/ Francia
Duración 79m. Color
Reparto Jean Pierre Léaud, Margi Clarke, Kenneth Colley, T.R. Bowen, Angela Walsh, Imogen Claire, Cyril Epstein, Serge Reggiani.
* Billie Holiday – Time on my hands

“Usualmente el precio para casos fáciles es mil libras por adelantado. No lo hacemos con políticos u hombres de negocios; demasiado riesgo. Pago en efectivo. Entrega dentro de dos semanas o le devolvemos el dinero. Se espera silencio mutuo. ¿Aún le interesa?”

Al ser abusivamente despachado de su modesto y tedioso empleo como oficinista, un retraído francés afincado en Londres (asombroso Jean-Pierre Léaud) decide finiquitar su desdichada existencia contratando los servicios de una organización criminal; pero un repentino, azaroso e inoportuno flechazo con una vendedora de flores trastocará todos sus planes. Este sucinto e interesante planteamiento argumental se convirtió en manos de Aki Kaurismäki en una tragicomedia negra ideal para proseguir su particular desnaturalización del lenguaje fílmico. Apelando a sus consabidos recursos gramáticos (aplastante concisión en el encuadre, inflexible manejo del silencio y la elipsis, cromatismo primario e irreal, parquedad dialéctico o un extravagante hieratismo interpretativo) se dosificaban una multitud de géneros, evocaciones y referencias (el entrañable patetismo cómico de la Ealing, un asfixiante suspense a lo Hitchcock, la angustiosa desnudez poética de Bresson o, incluso, Melville y su depuración estética de la fatalidad) hasta componer una amarga e hipnotizante reflexión sobre el azar y su inmutable propensión al capricho.

Otras películas determinadas por su HIERATISMO interpretativo

La palabra – Carl Th. Dreyer (1955)
Fahrenheit 451 – François Truffaut (1966)
Hana-Bi: Flores de fuego – Takeshi Kitano (1997)