Día: abril 15, 2017

CHIMPANCÉ (Me siento rejuvenecer)

Mono antropoide de unos 150 cm de altura, pelaje pardo negruzco, cabeza grande, brazos largos, ojos hundidos y nariz aplastada; tiene costumbres arborícolas y terrestres y vive en el centro de África formando pequeños grupos; es fácilmente domesticable y muestra notables cualidades mentales y afectuosas. El chimpancé es el animal más estrechamente emparentado con el ser humano desde el punto de vista anatómico, y muchos experimentos demuestran su alto grado de inteligencia. http://www.oxforddictionaries.com/es/definicion/espanol/chimpanc%C3%A9

“Los chimpancés me han dado tanto… Las largas horas compartidas con ellos en la selva han enriquecido mi vida más allá de lo imaginable. Lo que he aprendido de ellos ha modelado mi comprensión de la conducta humana y de nuestro lugar en la naturaleza”
Jane Goodall (1934-) Naturalista, activista y primatóloga inglesa

ME SIENTO REJUVENECER (Monkey bussiness) – 1952

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Director Howard Hawks
Guión Ben Hecht, Charles Lederer e I.A.L. Diamond
Fotografía Milton Krasner
Música Leigh Harline
Producción 20th. Century Fox
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 97m. B/N
Reparto Cary Grant, Ginger Rogers, Charles Coburn, Marilyn Monroe, Hugh Marlowe, Henri Letondal, Robert Conrthwaite, Douglas Spencer.

“Me empiezo a preguntar si ser joven es tan bueno como lo pintan. Soñamos con la juventud, la recordamos como una época de música y rosas. ¿Y cuál es la realidad? Inadaptación, idiotez, desastres sin gracia… Eso es la juventud. No sé cómo sobrevivimos a esa época”

La vital repercusión que la adolescencia adquiere en nuestras vidas junto al vano, amargo y pueril ensueño por recuperarla constituyen la enjundia que articula una historia de Harry Segall tan divertida como inverosímil, afortunadamente inmortalizada por el versado Howard Hawks como una de las grandes comedias de los años cincuenta. Los disparatados percances que acarrea la invención de una fórmula para regenerar el tejido humano y recobrar la esencia de la juventud, perseguida durante años por un aplicado científico aunque finalmente obtenida gracias a la accidental y oportuna inspiración de una chimpancé, fueron encadenados con un palpitante ritmo narrativo e impregnados por los incisivos y perspicaces diálogos que el lujoso terceto de guionistas se prestó a escribir. La entonadísima actuación de sus intérpretes, con un sublime Cary Grant al frente, acabó de redondear una película a la que los futuros cultivadores del género deberían acudir con frecuencia, pues emerge como un genuino paradigma de comicidad intuitiva, desenfadada, ocurrente y vitamínica.

Otras películas con CHIMPANCÉS

Tarzán de los monos – W.S. Van Dyke (1932)
Adiós al macho – Marco Ferreri (1978)
Max, mi amor – Nagisa Oshima (1986)