Día: noviembre 17, 2014

LLANTO (El campeón)

Producto de llorar, surge de manera natural y espontánea como respuesta consciente o inconsciente ante determinadas circunstancias, eventos o situaciones. Cuando una persona llora, independientemente de cuál sea la razón por la cual lo hace, se encuentra en una situación de mucha emotividad, de extrema tristeza, felicidad o emoción. Otras sensaciones como el miedo, la ira, el amor también pueden producir llanto. Normalmente, sin embargo, se relaciona al llanto con emociones de tristeza y angustia.
(definicionabc.com)

“A veces el llanto hace más beneficio que la risa”
Pedro Muñoz Seca (1879-1936) Escritor y dramaturgo español

EL CAMPEÓN (The champ) – 1931

champ

Director King Vidor
Guion Frances Marion y Leonard Praskins
Fotografía Gordon Avil
Producción Paramount
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 84m. B/N
Reparto Wallace Beery, Jackie Cooper, Irene Rich, Rosco Ates, Marcia Mae Jones, Jesse Scott, Edward Brophy, Hale Hamilton.

“No, no, no… tú, ¡tú te irás con tu madre! Y ya no quiero oír más lloriqueos. Te vas a quedar con ella y ya no quiero saber nada más de ti. Eso es todo”

El largometraje que acabó de consolidar definitivamente la carrera de King Vidor junto al mayor triunfo de la singular pareja formada por el tosco Wallace Beery y el pequeño Jackie Cooper lo encontramos en este relevante drama pugilístico, centrado en un excampeón de boxeo alcohólico que decide regresar al cuadrilátero para reivindicarse ante un hijo que lo idolatra. Las emotivas relaciones entre estos dos personajes, claramente dirigidas hacia los conductos lacrimales, fueron solventadas por medio de una sencilla pero eficaz amalgama de acritud, desencanto y trasfondo social, constituyendo, aún en la actualidad y pese al vacilante estado de un cine recién surgido del período silente, una de las películas que mejor ha sabido reflejar la congénita y fundamental admiración infantil por la figura paterna. Resulta prácticamente imposible no ablandarse ante el sublime y descorazonador ternurismo de su lacrimógeno epílogo, más ajustado en sensiblería que la olvidada variación de la historia dirigida por Robert Z. Leonard, THE CLOWN (1953), o el empalagoso y celebérrimo remake homónimo perpetrado por Franco Zeffirelli en 1979.

Otras películas que inducen al LLANTO

¡Qué bello es vivir! – Frank Capra (1946)
Love story – Arthur Hiller (1970)
La fuerza del cariño – James L. Brooks (1983)