Cine mudo

IGLÚ (Nanuk, el esquimal)

Refugio construido con bloques de nieve que generalmente posee la forma de cúpula. Los iglúes se asocian comúnmente con los esquimales, que los han usado como refugio temporal para los cazadores durante el invierno. Su construcción fácil y barata lo convierte en una alternativa de vivienda para los habitantes de zonas heladas, Ártico y Alaska, donde otro tipo de estructuras resulta muy oneroso; por otro lado, presta el abrigo y la seguridad necesarios. Puede ser una vivienda permanente si el tamaño y el mantenimiento resultan adecuados. (Wikipedia)

«Las cosas no son fáciles para nadie dentro de este iglú tan descongelado, tanta longitud, tan lleno de finales, tan privado de ti» (canción Dins aquest iglú de Antònia Font)
Joan Miquel Oliver (1974-) Guitarrista, cantante y escritor español en lengua catalana

NANUK, EL ESQUIMAL (Nanook of the north) – 1922

nanuk

Director Robert J. Flaherty
Guion Robert J. Flaherty
Fotografia Robert J. Flaherty
Producción Les Frères Revillon/Pathé
Nacionalidad Estados Unidos/ Francia
Duración 70m. B/N
Reparto Nanook, Nyla, Cunayou, Allee, Allegoo.

«Nieve profunda, compactada por el viento… Es un buen lugar para construir el iglú, la morada de nieve del esquimal»

Alentado por su innato entusiasmo en explorar las zonas vírgenes, y, tras contemplar atónito como el fuego malograba los negativos de un amplio reportaje que había gestado sobre la complicada vida de los esquimales del norte de Canadá, Flaherty aprovechó la financiación de una poderosa firma francesa de peletería para regresar a la bahía Hudson y filmar esta gloriosa odisea documentalista y antropológica. Limitándose a contemplar con sencillez las vicisitudes cotidianas de un cazador inuit y su familia, tanto en su impresionante adaptación al inhóspito entorno (la construcción de un iglú nuevo cada noche) como a su tenaz cometido por subsistir (la caza de la morsa con un cuchillo de marfil), el cineasta/explorador rubricó un himno al aplomo y a la audacia del ser humano para afrontar los designios de una naturaleza tan hostil y autoritaria como caprichosa e intemperante. La gran acogida en Europa de este drama de romántica y poética autenticidad, propulsada por la trágica noticia de la muerte de los protagonistas durante una tormenta de nieve a los pocos días de finalizar el rodaje, consiguió redimir por primera vez al cine documental de su estatus de simple crónica visual.

Otras películas donde aparece algún IGLÚ

Los dientes del diablo – Nicholas Ray (1960)
Dispara a matar – Roger Spottiswoode (1988)
Atarnajuat, la leyenda del hombre veloz – Zacharias Kunuk (2001)

HAMBRE (La quimera del oro)

Sensación que aparece cuando una persona necesita o desea consumir comida. Puede tratarse de una necesidad física (ya el organismo requiere nutrientes para tener energía y mantenerse saludable) o de apetito (la intención de comer, que muchas veces se vincula al placer). La idea de hambre también puede aludir a la falta de acceso a alimentos básicos. En este sentido, el hambre implica la escasez de comida y, de este modo, se asocia a un amplio abanico de problemas de salud y de desarrollo. (definicion.de)

“Si le doy de comer a los pobres, me dicen que soy un santo. Pero si pregunto por qué los pobres pasan hambre y están tan mal, me dicen que soy un comunista.”
Hélder Câmara (1909-1999) Arzobispo brasileño

LA QUIMERA DEL ORO (The gold rush) – 1925

Director Charles Chaplin
Guion Charles Chaplin
Fotografía Roland Totheroh y Jack Wilson
Música Max Terr
Producción United Artists
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 95m. B/N
Reparto Charles Chaplin, Mack Swain, Georgia Hale, Tom Murray, Malcom Waite, Henry Bergman, Betty Morrisey.

«Debemos conseguir comida. Uno de nosotros tendrá que desafiar a la tormenta. El que saque la carta más baja irá.»

En su época de máximo apogeo creativo, Chaplin constantó el factible maridaje entre tragedia y comicidad al amalgamar dos hechos reales de la historia norteamericana, la Fiebre del oro que convulsionó la región yukoniana de Klondike (1896-1897) y los trágicos acontecimientos vividos en la Sierra Nevada de California por un grupo de pioneros en la denominada Expedición Donner (1846-1847), suscribiendo una de las más grandes obras maestras de la cinematografía silente. Desafiando al entrañable vagabundo a capear las embestidas del azar, combatir el poderío de la naturaleza salvaje y sobreponerse a la feroz franqueza del frío, el hambre o la soledad, el polifacético cineasta cómico perpetraba una imaginativa parábola sobre la búsqueda de prosperidad a base de armonizar la ternura y poesía de sus momentos dramáticos con escenas de un espectacular realismo (en la introductoria intervinieron unos seiscientos extras, en su mayoria indigentes de Sacramento) e insuperables secuencias burlescas. Entre ellas, perduran situaciones tan antológicas como la cabaña tambaleándose al borde del precipicio, el baile de los panecillos ensartados en tenedores o el ágape con regodeo de gourmet que el protagonista prepara hirviendo una de sus viejas botas.

Otras películas donde se pasa HAMBRE

Las uvas de la ira – John Ford (1940)
Hacia rutas salvajes – Sean Penn (2007)
La carretera (The Road) – John Hillcoat (2009)

CLÁUSULA (Siete ocasiones)

Cada una de las disposiciones de un contrato, tratado, testamento o cualquier otro documento análogo, público o privado. (RAE)

«Nunca jamás he pedido por contrato ser el primer piloto. Esa cláusula la tendrán Vettel y Alonso, que siempre lo pide. Yo quiero ganar al tío que tengo al lado y hacerlo en igualdad de condiciones. Nunca he pretendido atarle las manos a nadie. Sé que mucha gente en este paddock estaría encantado de hacerlo, pero eso no va conmigo»
Lewis Hamilton (1985-) Piloto británico de automovilismo

SIETE OCASIONES (Seven chances) – 1925

Director Buster Keaton
Guión Clyde Bruckman, Joseph A. Mitchell y Jean C. Havez
Fotografía Elgin Lessley y Byron Houck
Producción Buster Keaton Productions
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 75m. B/N
Reparto Buster Keaton, Ruth Dwyer, T. Roy Barnes, Snitz Edwards, Frankie Raymond, Jules Cowles, Erwin Connelly, Jean Arthur.

«Para cuando Jimmie llegó a la iglesia, le había propuesto matrimonio a todas las que llevaban falda, incluido un escocés.»

Una de las obras mayores del inexpresivo cómico norteamericano, en la que tomaba prestada una exitosa pieza teatral homónima de Roi Cooper Megrue para meterse en la piel de un joven heredero, obligado a encontrar una mujer con la que contraer matrimonio ese mismo día si quiere percibir un repentino patrimonio de siete millones de dólares. Esa caprichosa cláusula testamentaria desencadena una carrera contrarreloj frenética, en la que volvía a manifestarse el depurado sentido del ritmo y la prodigiosa creatividad técnica de un virtuoso autor que jamás necesitó recurrir a la excentricidad ni a la provocación para arrancar la carcajada del espectador. Por otro lado, Keaton, que no quedó demasiado satisfecho con el resultado final de esta excepcional combinación de comedia costumbrista y slapstick, insistió en dejar patente su asombrosa capacidad atlética, regalándonos un momento absolutamente antológico: la desenfrenada persecución del codiciado legatario por parte de más de quinientas novias y el desprendimiento de gigantescas rocas que ésta origina.

Otras películas que giran en torno a una CLÁUSULA testamentaria

Deliciosamente tontos – Juan de Orduña (1943)
El gran despilfarro – Walter Hill (1985)
El juego de Zucker – Dani Levy (2004)

COLECTIVISMO (La huelga)

Doctrina política y social que defiende la propiedad comunal de los bienes y medios de producción. A lo largo de la historia se han registrado numerosas actividades colectivistas, pero hasta el siglo XVIII no hubo una teorización de las mismas (…) Las sociedades colectivistas son aquellas en las que se percibe una interdependencia de sus miembros y donde prima el bienestar del grupo sobre el individuo, es decir, la consecución de los objetivos grupales sobre los individuales. La valía del individuo radica en cómo contribuye a la sociedad. (Wikipedia)

“No considere a los colectivistas como idealistas sinceros pero engañados. La propuesta de esclavizar a algunos hombres por el bien de otros no es un ideal; la brutalidad no es idealista, no importa cuál sea su propósito. Nunca diga que el deseo de hacer bien por la fuerza es un buen motivo. Ni la impetuosidad ni la estupidez son buenos motivos”
Ayn Rand (1905-1982) Filósofa y escritora estadounidense de origen ruso

LA HUELGA (Stachka) – 1924

Director Sergei M. Eisenstein
Guion Sergei M. Eisenstein, Grigori Alexandrov y Valeri Pletnyov
Fotografía Eduard Tissé, Vasili Khvatov y Vladimir Popov
Producción Goskino/Moscú Proletkult
Nacionalidad Unión Soviética
Duración 81m. B/N
Reparto Aleksandr Antonov, Mikhail Gomorov, Maksim Straukh, Ivan Ivanov, Yudif Glizer, Grigori Aleksandrov, Ivan Klyukvin, Boris Yurtsev.

«La fuerza de la clase obrera es la organización. Sin organización de masas, el proletario es nada. Organizado lo es todo. Estar organizado significa unidad de acción, unidad de actividades prácticas»

El cineasta soviético más ilustre de la historia del cine proyectó un grandioso ciclo marxista-leninista sobre la lucha revolucionaria titulado Hacia la dictadura (del proletariado), que acabaría abandonando para centrarse exclusivamente en su quinto episodio, el cual se convertiría no sólo en su ópera prima sino en el embrionario núcleo ilustrativo de su posterior obra. La insurrecta maniobra huelguística de los trabajadores de una importante empresa metalúrgica en 1912 sirvió para componer un glorioso enaltecimiento a la poderosa capacidad de alianza, coordinación y actuación de la clase obrera, conducido a través de un exaltado ritmo narrativo e imbuido por un aliento épico de lo más absorbente. El film, auspiciado por el Proletkult moscovita, cedió el protagonismo al colectivo en perjuicio del héroe individual, y, además, ejerció como banco de pruebas para las experimentales teorías eisensteinianas sobre el montaje, culminando éstas con un excitable desenlace que alternaba la atroz represión de los obreros por las tropas zaristas con imágenes de reses degolladas en un matadero.

Otras películas imbuidas por el espíritu del COLECTIVISMO

El pan nuestro de cada día – King Vidor (1934)
Todos a casa – Luigi Comencini (1960)
Cuando pasan las cigüeñas – Mikhail Kalatozov (1957)

FRENTE (Armas al hombro)

Zona donde se combate en una guerra. (Larousse Editorial)
Frente de operaciones es la línea más o menos regular que resulta de unir las cabezas de las columnas que avanzan hacia sus respectivos objetivos. En un conflicto armado, un frente es una frontera reivindicada por fuerzas opuestas.​ El término contrario es retaguardia. (Wikipedia)

«El enemigo no debe conocer donde intentaré presentar batalla. Pues si él no sabe donde intento batallar, debe hacer preparativos en muchos lugares diferentes. Y cuando él se prepara en muchos lugares, aquellos con los que tendré que luchar serán menos. Si se prepara en el frente, su retaguardia será débil, y si prepara su retaguardia, su frente será frágil. Si refuerza su izquierda, su derecha será vulnerable, y si refuerza su derecha, le quedarán pocas tropas para la izquierda. Y si envía tropas a todas partes, será débil en todas partes.» (libro El arte de la guerra)
Sun Tzu (544 a.C.-496 a.C.) General, estratega militar y filósofo chino

ARMAS AL HOMBRO (Shoulder arms) – 1918

Director Charles Chaplin
Guion Charles Chaplin
Fotografía Roland Totheroh
Producción First National
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 46m. B/N
Reparto Charles Chaplin, Edna Purviance, Sidney Chaplin, Henry Bergman, Albert Austin, Tom Wilson.

«Paz en la tierra. Buena voluntad para toda la humanidad.»

A pesar de la firme oposición de la First National, Chaplin logró llevar a cabo su ansiado proyecto de plasmar la iniquidad del heroísmo y la violencia irracional que desencadenan todas las guerras, consiguiendo un lúcido alegato antibelicista enfocado, claro está, desde una óptica cómica, surrealista y reconfortantemente enternecedora. La repentina siesta que convertía al sempiterno Charlot en un torpe soldado raso estadounidense enviado al frente bélico se acababa transformando en una pesadilla paródica, humanista y denunciadora, cuyo propósito no era otro que evidenciar la inutilidad de alcanzar la gloria por medio de esa insania colectiva que, en aquella precisa coyuntura, dominaba la Primera Guerra Mundial. Numerosas embestidas de diferentes organizaciones de signo patriótico no impidieron que este chispeante vendaval de gags antológicos alcanzara un entusiasta triunfo de crítica y público (especialmente a raíz del ambiente pacifista que floreció ese mismo año tras la firma del armisticio) que, a la postre, significaría un acicate crucial en la carrera de su polifacético autor.

Otras comedias ambientadas en el FRENTE bélico

La gran guerra – Mario Monicelli (1959)
La vaquilla – Luis García Berlanga (1985)
Tropic thunder – Ben Stiller (2008)