TRINEO (Amoríos)

Vehículo con esquíes o cuchillas en lugar de ruedas. Se utiliza como medio de transporte sobre superficies con bajo nivel de fricción tales como nieve o hielo pero cualquier superficie deslizante es adecuada siempre que no esté demasiado seca (…) Los trineos pueden ser tirados por animales, generalmente, caballos, mulas, bueyes o perros. (Wikipedia)

“Suenan las campanas del trineo ¿Me estás escuchando? En el carril la nieve está brillando. Una hermosa vista. Estamos feliz esta noche caminando por este invernal país de las maravillas” (canción Winter wonderland)
Bob Dylan (1941-) Músico, compositor, cantante y poeta estadounidense

AMORÍOS (Liebelei) – 1933

Director Max Ophüls
Guion Curt Alexander, Felix Salten y Hans Wilhelm
Fotografía Franz Planer
Música Theo Mackeben
Producción Elite-Tonfilm-Produktion GmbH
Nacionalidad Alemania
Duración 88m. B/N
Reparto Paul Hörbiger, Magda Schneider, Luise Ullrich, Gustaf Gründgens, Carl Esmond, Olga Tschechova, Wolfgang Liebeneiner, Paul Otto.

“Eres libre, no me has prometido nada. Y tampoco yo te he pedido nada. Lo que pase conmigo, no tiene importancia. Soy tan feliz que no puedo pedir más a la vida. Solo quiero que lo sepas, y que me creas, que yo no he amado a nadie más que a ti y que no amaré a nadie más cuando ya no me quieras”

La decisiva contribución del maestro Max Ophüls a la fugaz escuela vienesa se reduce a esta primorosa y volátil adaptación de la pieza teatral homónima de Arthur Schnitzler, donde se describía con mesurada ternura y elegancia el desafortunado romance de un gallardo oficial de caballería, amante de una baronesa casada, con la decorosa hija de un humilde violinista de la Ópera de Viena. En un placentero anticipo de los temas y soluciones estilísticas que proyectaría con maestría en su esplendoroso segundo periplo por tierras francesas, el realizador alemán evocó su idolatrada “Belle epoque” en una recreación ambiental en estudio que coagulaba una dimensión de irónica melancolía con el romanticismo más sensible, incondicional y entusiasta (indelebles resultan los paseos en trineo), reforzada con cierto tono de crítica social dirigido a reprobar los inflexibles códigos del honor militar. La película supuso el primer gran éxito en la carrera de su autor, que, al año siguiente, tuvo que desertar del país junto a toda su familia ante la ascensión al poder de los nazis. Una vez en Francia, rodaría la misma historia en tan solo doce días bajo el título UNE HISTOIRE D’AMOUR (1933).

Otras películas donde se pueden apreciar paseos a TRINEO

Matrimonio original – Alfred Hitchcock (1941)
Doctor Zhivago – David Lean (1965)
El último cazador – Nicolas Vanier (2004)

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