Día: diciembre 18, 2017

MUERTE (El séptimo sello)

Efecto terminal que resulta de la extinción del proceso homeostático en un ser vivo; y con ello el fin de la vida.1​ Puede producirse por causas naturales (vejez, enfermedad, consecuencia de la cadena trófica, desastre natural) o inducidas (suicidio, homicidio, eutanasia, accidente, desastre medioambiental). (Wikipedia)

“El único amor consecuente, fiel, comprensivo, que todo lo perdona, que nunca nos defrauda, y que nos acompaña hasta la muerte es el amor propio”
Oscar Wilde (1854-1900) Escritor, poeta y dramaturgo irlandés

EL SÉPTIMO SELLO (Det sjunde inseglet) – 1957

Director Ingmar Bergman
Guión Ingmar Bergman
Fotografía Gunnar Fischer
Música Erik Nordgren
Producción Svensk Filmindustri
Nacionalidad Suecia
Duración 95m. B/N
Reparto Max Von Sydow, Gunnar Björnstrand, Bengt Ekerot, Nils Poppe, Inga Landgré, Bibi Andersson, Maud Hansson, Gunnel Lindblom.

“Hoy ha venido a buscarme la Muerte y estamos jugando al ajedrez. Una prórroga que me da la oportunidad de hacer algo importante (…) He gastado mi vida en diversiones, viajes, charlas sin sentido. Mi vida ha sido un absurdo. Creo que me arrepiento. Fui un necio. Ahora siento amargura por el tiempo perdido, aunque sé que la vida de los demás corre por los mismos cauces. Por eso quiero emplear esta prórroga en una acción única que me dé la paz”

La etapa intermedia en la filmografía bergmaniana, período en el que se reemplazó la alternancia de dramas y comedias para hurgar en cuestiones trascendentes como la religión o la Vida y la Muerte, arrancó con este portentoso fresco medieval con tintes fantásticos en torno a los conflictos espirituales que atosigan a un desencantado caballero a su regreso de las Cruzadas y las pintorescas andanzas que éste experimenta en compañía de su lacayo y unos cómicos ambulantes en una Europa azotada por la peste negra. El creador sueco compuso una de sus obras más emblemáticas e irreemplazables al profundizar en el origen del conocimiento humano con esta alegórica investigación sobre la existencia de Dios, engrandecida por un tratamiento plástico de una fuerza emotiva capaz de extraer secuencias de una tesitura simbólica y poética tan sublimes como la antológica partida de ajedrez que la mismísima Muerte (Bengt Ekerot) concede al caballero medieval (al parecer, inspirada en un mural de pintor Albertus Pictor) para que éste pueda obtener una prórroga que le permita seguir buscando un sentido a la vida.

Otras películas donde la MUERTE adopta forma humana y aparece como un personaje más

La muerte de vacaciones – Mitchell Leisen (1934) / Fredrich March
Macario – Roberto Gavaldón (1960) / Enrique Lucero
Empieza el espectáculo – Bob Fosse (1979) / Jessica Lange