Anne-Louise Lambert

EXCURSIÓN (Picnic en Hanging Rock)

Recorrido o travesía, generalmente a pie, que tiene uno o más fines, que pueden ser: científicos, culturales, deportivos, educativos, militares, recreativos o turísticos a zonas naturales o rurales (…) Las excursiones son una práctica habitual de escuelas y colegios. Se trata de un procedimiento que además de ser educativo e instructivo, puede hacer que los alumnos ejerciten sus energías físicas y jueguen mientras respiran aire puro. (Wikipedia)

“La ciencia y el arte, o por la misma razón, la poesía y la prosa se diferencian entre sí como un viaje y una excursión. El propósito del viaje es la meta, el propósito de la excursión es el proceso”
Franz Grillparzer (1791-1872) Dramaturgo austriaco

PICNIC EN HANGING ROCK (Picnic at Hanging Rock) – 1975

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Director Peter Weir
Guión Cliff Green
Fotografía Russell Boyd
Música Bruce Smeaton
Producción ADC/BEF/McElroy & McElroy/SAFC
Nacionalidad Australia
Duración 115m. Color
Reparto Rachel Roberts, Vivean Grey, Helen Morse, Kirsty Child, Anne-Louise Lambert, Tony Llewellyn-Jones, Jacki Weaver, Frank Gunnell.

“Me sorprende el número de humanos que no tienen propósito. Aunque es probable que desempeñen una función y ellos no lo sepan”

Antes de engendrar LA ÚLTIMA OLA (1977), con la que compone un díptico arcano y embriagador de profunda resonancia cultural en torno a la correlación entre los abstrusos senderos del sueño y los antojadizos e irracionales vaivenes de la naturaleza, Weir dirigió esta envolvente adaptación de la homónima novela que Joan Lindsay escribió a partir de una historia real, según cuenta la tradición australiana, acontecida el día de San Valentín de 1900. La ultraterrenal desaparación de tres alumnas y una profesora del internado Appleyard en la milenaria, subyugante y desestabilizadora formación rocosa de Hanging Rock durante una turbadora jornada de excursión campestre, así como las secuelas que el enigmático hecho dejará en la única superviviente y el resto de sus compañeras, deparaba un film difícil de olvidar por su atmósfera de voluptuosa ingravidez, por la inquietud emanada de su sosegado pulso narrativo, por la fogosa luminosidad de su textura visual, por su hipnótica banda sonora (Gheorghe Zamfir, oboe; Smeaton, sintetizador) o por la etérea belleza de Anne Lambert.

Otras películas en las que asistimos a una EXCURSIÓN escolar

El carnicero – Claude Chabrol (1970)
Adiós, cigüeña, adiós – Manuel Summers (1971)
Ser y tener – Nicolas Philibert (2002)

CONTRATO (El contrato del dibujante)

Acuerdo de voluntades, verbal o escrito, manifestado en común entre dos o más, personas con capacidad (partes del contrato), que se obligan en virtud del mismo, regulando sus relaciones relativas a una determinada finalidad o cosa, y a cuyo cumplimiento pueden compelerse de manera recíproca, si el contrato es bilateral, o compelerse una parte a la otra, si el contrato es unilateral. http://es.wikipedia.org/wiki/Contrato

“La amistad es un contrato por el cual nos obligamos a hacer pequeños favores a los demás para que los demás nos los hagan grandes”
Montesquieu (1689-1755) Cronista y pensador político francés

EL CONTRATO DEL DIBUJANTE (The draughtman’s contract) – 1982

dibujante

Director Peter Greenaway
Guión Peter Greenaway
Fotografía Curtis Clark
Música Michael Nyman
Producción BFI/Channel Four
Nacionalidad Gran Bretaña
Duración 103m. Color
Reparto Anthony Higgins, Janet Suzman, Anne-Louise Lambert, Neil Cunningham, Hugh Fraser, Dave Hill, Nicolas Amer, Suzan Crowley.

“En un jardín yo buscaría paz y tranquilidad, y en un carnaval, ruido y emoción”

La frustración producida al no poder terminar una ilustración sobre una lujosa residencia en la campiña británica infundió a Greenaway la gestación de este epicúreo criptograma fílmico con apariencia de intriga policíaca, que constituye un generoso glosario de las múltiples referencias culturales y artísticas difundidas por el excéntrico autor a lo largo de su trayectoria cinematográfica. Un vanidoso pintor de renombre acuerda contractualmente inmortalizar en doce grabados la belleza arquitectónica y botánica de la finca señorial de un hacendado inglés de finales del s. XVII a cambio de gozar de la hospitalidad más íntima de su propietaria. Este seductor punto de partida valió para trazar un ejercicio plástico e intelectual de depurado y minucioso preciosismo, henchido de alusiones metafóricas y abierto a múltiples lecturas e interpretaciones, que especulaba con sofisticada ironía sobre la decadencia de la aristocracia anglosajona. Egregia partitura minimalista de Michael Nyman, habitual colaborador del inclasificable y en muchas ocasiones desconcertante realizador británico.

Otras películas sobre CONTRATOS

Asesinato por contrato – Irving Lerner (1958)
Contraté a un asesino a sueldo – Aki Kaurismäki (1990)
El dilema – Michael Mann (1999)