Día: febrero 22, 2020

MUELLE (Los muelles de Nueva York)

Construcción de piedra y ladrillo fabricada en el agua, ya sea en el mar, en un lago o en un río, afianzada en el lecho acuático por medio de bases que lo sostienen firmemente, y que permite a barcos y embarcaciones atracar a efectos de realizar las tareas de carga y descarga de pasajeros o mercancías (…) En los puertos grandes, los muelles están generalmente especializados en un tipo de actividad, ya sea el transporte de pasajeros, la carga y descarga de vehículos, de contenedores y otras muchas. (Wikipedia)

“Sentándome aquí, descansando mis huesos. Esta soledad no me dejará solo. Son dos mil millas por las que he deambulado, solo para hacer de este muelle mi hogar” (canción [Sittin’ on] The dock of the bay)
Ottis Redding (1941-1967) Cantante, compositor, productor de discos estadounidense

LOS MUELLES DE NUEVA YORK (The docks of New York) – 1928

Director Josef Von Sternberg
Guion Jules Furthman
Fotografía Harold Rosson
Música Gaylord Carter
Producción Paramount/Famous Players-Lasky
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 76m. B/N
Reparto George Bancroft, Betty Compson, Olga Baclanova, Clyde Cook, Mitchell Lewis, Gustav von Steiffertitz, Guy Oliver, May Foster.

“El muelle de Nueva York: el final de muchos viajes, el inicio de muchas aventuras”

Una de las películas más avanzadas, florecientes y equilibradas de su realizador, y, por consiguiente, de los anales del cine mudo estadounidense, que reproducía íntegramente en estudio la sórdida marginalidad del entorno portuario neoyorquino y sus contiguos turbios arrabales para plasmar en imagenes de un poético y ofuscado preciosismo el fugaz pero conmovedor devaneo amoroso entre un zafio fogonero de barco mercante y una hermosa vagabunda suicida, según el argumento ideado por John Monk Saunders bajo el título The dock walloper. Sin la necesidad de escarbar en el pasado de sus protagonistas, ni siquiera en los razonamientos, sentimientos y designios que les arrastran a cometer sus impulsivos actos, el reputado creador de ambientes y atmósferas de origen vienés plasmó un conjunto naturalista de enfurecida sensualidad y romanticismo fatalista, potenciado por la sobriedad y contención de sus interpretaciones, una maravillosa aplicación de la técnica del claroscuro y un cautivador decorativismo interiorista a cargo del director artístico de origen alemán Hans Dreier.

Otras películas mayoritariamente ambientadas en un MUELLE

A la sombra de los muelles – James Cruze (1933)
Ambición rota – Lloyd Bacon (1938)
Puerto de Nueva York – Laslo Benedek (1949)