Grigori Chukhrai

IDEOLOGÍA (El cuarenta y uno)

Conjunto normativo de emociones, ideas y creencias colectivas que son compatibles entre sí y están especialmente referidas a la conducta social humana. Las ideologías describen y postulan modos de actuar sobre la realidad colectiva, ya sea sobre el sistema general de la sociedad o en uno o varios de sus sistemas específicos. (Wikipedia)

“Las ideologías nos separan; los sueños y la angustia nos unen”
Eugène Ionesco (1909-1994) Dramaturgo y escritor francés

EL CUARENTA Y UNO (Sorok pervyy) – 1956

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Director Grigori Chukhrai
Guión Grigori Koltunov
Fotografía Sergei Urusevsky
Música Nikolai Kryuchkov
Producción Mosfilm
Nacionalidad Unión Soviética
Duración 89m. Color
Reparto Izolda Izvitskaya, Oleg Strizhenov, Nikolai Kryuchkov, Aleksandr Grechanyi, Anatoli Kokorin, Nikolai Dupak, Pyotr Lyubeshkin.

“¡Hay miles de verdades! ¡La verdad alemana, la rusa, la campesina, la de los nobles, la bolchevique! ¡Al diablo! ¡No quiero ninguna verdad, excepto la mía!”

Estimable adaptación de la novela homónima de Boris Lavrenyev, que pasa por ser uno de los títulos más reputados y determinantes de la cinematografía soviética, pues gracias a su considerable repercusión internacional marcó el inicio del denominado “período de deshielo”, una etapa de liberalización creativa impulsada por una nueva generación de cineastas con el propósito de truncar el ingrato anquilosamiento padecido por su industria durante la política stalinista. Sin la necesidad de recurrir a la frecuente ostentación de la violencia para retratar con exactitud el entorno beligerante de la guerra civil, Grigori Chukhrai describió la sensible y enternecedora relación afectiva que brota a orillas del mar de Aral entre una joven enrolada en las filas del Ejército Rojo y un soldado enemigo con la poesía y el romanticismo propios del glorioso período silente, donde ya fue versionada por Yakov Protazanov en 1926, remozándola con una esplendorosa belleza cromática y mayor complejidad ideológica hasta rubricar un himno al amor frustrado de impresionante fuerza y modernidad.

Otras películas sobre amores trabados por una distinta IDEOLOGÍA

Ninotchka – Ernst Lubitsch (1939)
Rojos – Warren Beatty (1981)
Amor bajo el espino blanco – Zhang Yimou (2010)

SOLDADO (La balada del soldado)

Individuo que se ha alistado, voluntariamente o en cumplimiento de un servicio militar obligatorio, en las fuerzas armadas de un país soberano, recibiendo entrenamiento y equipo para defender a dicho país y sus intereses. En su condición de miembro de dichas fuerzas armadas, se convierte en un militar organizado en el ejército. (Wikipedia)

«Cualquiera que sea el tema de la conversación, un viejo soldado hablará siempre de guerra»
Antón Chéjov (1860-1904) Médico, escritor y dramaturgo ruso

LA BALADA DEL SOLDADO (Ballada o soldate) – 1959

Director Grigori Chukhrai
Guión Grigori Chukhrai y Valentin Ezhov
Fotografía Vladimir Nikolayev y Era Savelyeva
Música Mikhail Ziv
Producción Ministerstvo Kinematografii
Nacionalidad Unión Soviética
Duración 89m. B/N
Reparto Vladimir Ivashov, Zhanna Prokhorenko, Antonina Maksimova, Aleksandr Kuznetsov, Nikolai Kryuchkov, Elza Lezhdey, Lev Borisov.

“A todos nosotros nos gustaría ir a casa, pero tenemos un trabajo que hacer aquí. Ésto es la guerra y nosotros somos soldados”

Acorde al proceso de humanización por el que atravesaba la cinematografía rusa, Chukhrai optó por desentenderse de los rigurosos parámetros del realismo socialista y, de ese modo, enfocar una situación con trasfondo bélico a través de un sentimiento antimilitarista y desmitificador del heroísmo, culminando un himno a la esperanza de enorme validez y trascendencia. Inspirándose en sus propias vivencias en el frente describió el breve permiso de un joven y azarosamente heroico soldado soviético en plena Segunda Guerra Mundial, así como el fugaz y sensitivo romance inconcluso que vive con una hermosa muchacha, a través de una ostentación de pureza, humanidad y ternura muy poco común, destinada a enaltecer con exorbitado lirismo e integridad moral la sencillez y fragilidad de sus auténticos personajes. Una película de una virtuosa planificación y un depurado gusto por el encuadre y la iluminación, agraciada en su momento con una treintena de premios en distintos certámenes, que forma parte de aquellos perennes e irrepetibles clásicos que nos legaría el cine soviético y perdura como la gran obra maestra en la filmografía de su insigne realizador.

Otras películas protagonizadas por un SOLDADO

Tiempo de amar, tiempo de morir – Douglas Sirk (1958)
La gran guerra – Mario Monicelli (1959)
El seductor – Don Siegel (1971)