Día: octubre 15, 2017

INJUSTICIA (Prisionero del odio)

Falta o ausencia de justicia, ya sea en referencia a un suceso, acto o situación de hecho (statu quo). Puede estar referida a un sujeto o a un grupo social. La injusticia (y por extensión la justicia) puede ser considerada de distinta forma según los sistemas jurídicos vigentes en los distintos países. (Wikipedia)

“El último grado de perversidad es hacer servir las leyes para la injusticia”
Voltaire (1694-1778) Escritor, historiador, filósofo y abogado francés

PRISIONERO DEL ODIO (The prisoner of Shark Island) – 1936

Director John Ford
Guión Nunnally Johnson
Fotografía Bert Glennon
Música Louis Silvers
Producción 20th. Century Fox
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 95m. B/N
Reparto Warner Baxter, Gloria Stuart, Claude Gillingwater, John Carradine, Harry Carey, Douglas Wood, Joyce Kay, Arthur Byron. O.P. Heggie.

“¿Un asesino confía sus planes a alguien? ¿Estaba yo, un médico, en la trama porque era parte del plan de John Wilkes Booth romperse su pierna y necesitarme? ¿Un hombre, cuya primera devoción ya no es por una causa perdida o por una bandera, sino por su esposa e hijo, arriesgaría cualquier acto que pueda causar solo miseria y angustia en sus inocentes vidas?”

John Ford evidenciaba ya una notable madurez estilística y empezaba además a ser unánimemente respetado por la crítica cuando fue contratado por el mítico productor Darryl F. Zanuck para llevar a la pantalla esta conmovedora historia extraída de la realidad y que tenía como desdichado protagonista a Samuel A. Mudd, un médico, que, en 1865, fue injustamente condenado a cadena perpetua en el cruento penal de Shark Island por complicidad en el magnicidio de Abraham Lincoln, sólo por haber osado curar la pierna del auténtico asesino, John Wilkes Booth. Sustentada en un competente guión de Nunnally Johnson y en un adecuado conjunto de interpretaciones, en el que destaca la labor interpretativa del siempre correcto John Carradine, la película ilustraba este aciago golpe del azar con pasmoso poderío narrativo y una atmósfera dramática de un acentuado e intrépido realismo hasta prescribir una juiciosa y conmovedora exhortación a la ética profesional, presta a censurar las máculas de la justicia y del sistema penitenciario de un país por entonces poco dispuesto a apelar a su orgullo democrático.

Otras películas que abordan una tremenda INJUSTICIA de carácter penal

Furia – Fritz Lang (1936)
Yo creo en ti – Henry Hathaway (1948)
Falso culpable – Alfred Hitchcock (1956)