ESPEJO (La dama de Shanghai)

Superficie de cristal, cubierta en su cara posterior por una capa de mercurio o por una plancha de metal, en la que se reflejan la luz y las imágenes de los objetos que hay delante. (google.com)

«Hay un montón de espejos en la feria de la ciudad. Se ríen de los reflejos, nadie ve en ellos realidad. Si ellos de forma quisieran cambiar, es muy fácil… Sólo en otro espejo tendrán que mirar» (canción Espejos)
Charly García (1951-) Cantautor, vocalista, multinstrumentista, y productor discográfico argentino

LA DAMA DE SHANGHAI (The lady from Shanghai) – 1947

shanghai

Director Orson Welles
Guion Orson Welles
Fotografía Charles Lawton Jr.
Música Heinz Roemheld
Producción Columbia
Nacionalidad Estados Unidos
Duración 87m. B/N
Reparto Orson Welles, Rita Hayworth, Everett Sloane, Glenn Anders, Ted de Corsia, Erskine Sanford, Gus Schilling, Carl Frank.

«En cuanto la vi mi sano juicio se esfumó por un tiempo. Quise darme ánimos y pensar que soy un tipo desenvuelto, pero allí había una bella mujer completamente sola y yo con tiempo de sobra, sin nada que hacer excepto buscarme complicaciones. Hay que gente que olfatea el peligro, yo no.»

El despótico magnate de la Columbia, Harry Cohn, únicamente seducido por la oportunidad de reverdecer el carisma de Rita Hayworth, accedió a regañadientes a que su entonces esposo (en trámites de separación) Orson Welles escribiera, produjera, dirigiera e interpretara una adaptación de la novela If I die before I wake de Sherwood King en torno a un descabellado relato de ambición sin límites entre un curtido marinero irlandés, un rico y tullido abogado criminalista y su cautivadora mujer fatal. Como resultado germinaría un deslavazado bucle de artimañas y falsas apariencias, de exigua consistencia dramática y profusa retórica visual, que emerge hoy como vislumbre de la tumultuosa relación que mantenían el genial cineasta y la actriz, refrendada en una obvia intención de fulminar su aura de mito erótico. La fascinación que emana de escenas como la fiesta de Acapulco, el oscuro encuentro amoroso en el acuario o su antológico epílogo en el laberinto de espejos de la feria de San Francisco no fueron suficientes para impedir un sonado fracaso de crítica y público.

Otras películas que recurren al poder simbólico y expresivo del ESPEJO

Sopa de ganso – Leo McCarey (1933)
Taxi driver – Martin Scorsese (1976)
Cisne negro – Darren Aronofsky (2010)

Un comentario

  1. ¡Cuántas secuencias maravillosas frente a un espejo! Has recordado varias. Yo aporto tres: Ma Joad mirándose a un espejo con unos pendientes antes de la partida de un hogar al que no volverá en Las uvas de la ira de John Ford, el pequeño espejo partido de El Apartamento, y la marquesa de Merteuil desmaquillándose frente al espejo al final de Las amistades peligrosas.

    Beso y Felices fiestasssss
    Hildy

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