Joan Chen

MAJESTUOSIDAD (El último emperador)

Condición o aspecto de una persona o cosa que por su solemnidad, elegancia o grandeza es capaz de infundir admiración y respeto. (Wikipedia)

“En el majestuoso conjunto de la creación, nada hay que me conmueva tan hondamente, que acaricie mi espíritu y dé vuelo desusado a mi fantasía como la luz apacible y desmayada de la luna”
Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870) Poeta y narrador español

EL ÚLTIMO EMPERADOR (The last emperor) – 1987

Director Bernardo Bertolucci
Guión Bernardo Bertolucci y Mark Peploe
Fotografía Vittorio Storaro
Música David Byrne, Ryuichi Sakamoto y Cong Su
Producción AAA Productions/RPC/Screenframe Ltd./Tao Films/Soprofilms/Yanco Films
Nacionalidad Gran Bretaña/Francia/Italia/China
Duración 160m. Color
Reparto John Lone, Joan Chen, Peter O’Toole, Ying Ruocheng, Victor Wong, Dennis Dun, Ryuichi Sakamoto, Maggie Han, Wun Jun Mei.

“El Emperador ha estado prisionero en su propio palacio desde el día en que fue coronado, y ha permanecido prisionero desde que abdicó. Pero ahora que está creciendo, puede preguntarse por qué es la única persona en China que no puede salir de su propia puerta. Creo que el Emperador es el chico más solitario de la Tierra”

Suntuoso y colosal repaso a la azarosa e insólita vida del último emperador de China, basado en su autobiografía From Emperor to Citizen: the autobiography of Aisin-Gioro Pu Yi, que constituye uno de los éxitos de crítica y público más apoteósicos de los años ochenta. A pesar de que Bertolucci no consiguió pulir el ensamblaje entre las contradicciones íntimas del personaje y las circunstancias históricas que lo envolvieron, bien es cierto que rubricó un bellísimo y espectacular artefacto cinematográfico, de una voluptuosa riqueza visual y escenográfica sin apenas precedentes en el cine europeo. El gobierno chino contribuyó a alcanzar esa imponente magnificencia autorizando, por primera vez, y tras dos años de negociaciones, a filmar dentro de la Ciudad Prohibida de Pekín, abasteciendo el rodaje con casi veinte mil figurantes para las escenas de masas, entre ellos dos mil soldados del ejército nacional. Mención aparte merece su extraordinaria banda sonora, resultado de la certera conjunción entre la elegante orquestación clasicista de Sakamoto y la inventiva experimental del líder de los Talking Heads, David Byrne.

Otras películas determinadas por la MAJESTUOSIDAD tanto de su entorno como de su concepción visual-escenográfica

Centauros del desierto – John Ford (1956)
La hija de Ryan – David Lean (1970)
La gran belleza – Paolo Sorrentino (2013)