CALIENTAPOLLAS (Ese oscuro objeto del deseo)

Persona que excita sexualmente a un hombre sin intención de satisfacerlo. (RAE)

“Las niñas sólo quieren ser famosas, modelos, putas, ¡qué más da!, azafatas de la ONG de ricos sin fronteras, calientapollas, mantis religiosas, lolitas, mesalinas, garrapatas, mulatas que te roban la cartera. Y yo, en un laberinto de secano, convicto de humedades imposibles, adicto al aquelarre del deseo, viudo de una nube de verano, perdido en una selva de imperdibles, sin más fe que el derecho al pataleo”
Joaquín Sabina (1949-) Cantautor, poeta y pintor español

ESE OSCURO OBJETO DEL DESEO (Cet obscur objet du désir) – 1977

Director Luis Buñuel
Guión Luis Buñuel y Jean-Claude Carrière
Fotografía Edmond Richard
Música Richard Wagner
Producción Les Films Galaxie/Greenwich Films Prod./In Cine
Nacionalidad Francia
Duración 102m. Color
Reparto Fernando Rey, Carole Bouquet, Angela Molina, Julien Bertheau, André Weber, Milena Vukotic, María Asquerino, Auguste Carrière

“¿Por qué insistes tanto en que hagamos el amor? (…) Yo también te quiero pero no me apetece hacer el amor contigo. Estamos juntos. Tú me tomas en tus brazos, yo te acaricio. Tú tienes mis piernas, mi boca, mis pechos. ¿Por qué hacer también el amor?”

Aglutinando con sabiduría gran parte de las recurrentes inquietudes temáticas que conformaron su insólita filmografía, Buñuel coronó la misma con este enigmático e imaginativo enfoque del relato de Pierre Lovÿs La femme et le pantin, previamente adaptado al cine sonoro por Josef Von Sternberg (1935) y Julien Duvivier (1959), en el que se exponía la degradación personal de un maduro y aparentemente curtido burgués parisino, cuya patética y desesperante meta consistía en gozar del cuerpo de una caprichosa bailarina de flamenco sevillana. El cineasta aragonés desdobló este obnubilado y humillante propósito de avidez sexual en dos actrices e hizo, que, sin ningún pretexto obvio, permutaran con desconcertante arbitrariedad un papel que acababa erigiéndose en una auténtica encarnación del deseo carnal e inmejorable incentivo para reflexionar sobre la imposibilidad masculina de colmar físicamente las necesidades vitales de la mujer. Una película marcada por el deseo, la jerarquía social y la sombra del pecado, con múltiples referencias al terrorismo, donde Fernando Rey volvía a hacer gala de su extraordinaria sobriedad interpretativa.

Otras películas en las que un hombre sucumbe a los encantos de una CALIENTAPOLLAS

La tentación vive arriba – Billy Wilder (1955)
Perros de paja – Sam Peckinpah (1971)
American beauty – Sam Mendes (1999)

4 comments

    1. ¡Por supuesto que no es así, María José! Simplemente es un extracto de un poema acorde a la palabra elegida para introducir esta película. Término malsonante y habitualmente utilizado de forma despectiva, pero que creo que sintetiza a la perfección el proceder de la protagonista femenina. Lamento de veras si te ha molestado el término en cuestión y la cita poética de Sabina. Un saludo.

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